Observa qué hay al otro lado del espejo

 

Ni nos damos cuenta y somos muy: superficiales, agresivos, distantes y fríos, todo un conjunto de sinónimos que no nos dejan ser nosotros mismo, así como a la vez no nos gusta, recuerda el pasado…

Tenemos que saber encontrar una paz interior en nuestra persona, aún sabiendo el mundo en el que vivimos y la sociedad que nos rodea actualmente.

Acabamos obedeciendo a lo que nos dicen, reflejando en los medios de comunicación, sin terminar de tener un criterio propio. Como por ejemplo en la política, nos compran y venden como ellos quieren, como muchas otras cosas.

Cada vez conseguimos ser más distantes de quienes convivimos porque la sociedad que nos rodea influye de tal forma que no sabemos reaccionar lo más buenamente posible respecto a lo que nos dicen.

Acostumbramos a etiquetar todo lo que vemos: personas, razas, cosas, todo para encasillarlo todo.

La finalidad de todo esto no tiene mucho sentido ya que siempre son criterios de los demás, que te hacen crearte una opinión sin hacerlo por ti mismo.

A veces es mejor escucharse a uno mismo y crear un criterio propio para valorar más lo que uno hace.

¿Qué tenemos que ser?

Altos, delgados, musculados, de raza blanca y adinerados?

No hace falta ser una Barbie o un Ken para ser feliz.

Cada uno de nosotros es como es y tenemos que intentar aceptarnos como somos para así poder ser más fuertes interiormente.

Lo mismo da que seamos bajitos, altos, delgados, gordos, simpáticos, estúpidos…

Siempre nos preocupa qué pensará el del lado e intentamos tenerlo contento sin respetarnos a nosotros mismos, todo por sentirnos más contentos y próximos a nosotros mismos.

Intentemos escucharnos un poco más y nos daremos cuenta de los defectos y virtudes que tenemos cada uno de nosotros y así podremos potenciarlos más o reducirlos, si es lo que hace falta.

 

* Texto original en catalán.

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