Un siglo sobre cuatro ruedas


Foto: Luis Rock

Recientemente se han cumplido cien años desde que el empresario estadounidense Henry Ford instauró por primera vez el sistema de producción de coches en cadena de montaje. Se trata de una idea basada en el principio de distribución de las tareas de que consta todo proceso, creado por Friederick Winslow Taylor, que supuso una revolución en el concepto de automóvil tal como lo entendemos hoy en día.

Este medio de transporte tiene sus orígenes en el carruaje autopropulsado por el primer motor de combustión interna, creado por Karl Friederich Benz , al que debemos la palabra benzina como sinónimo de gasolina , que en 1886 fundó Mercedes Benz , nombre con el que bautizó la marca en honor a su hija .

Henry Ford nació el 30 de julio de 1863 en Dearborn, Michigan. Hijo de William y Mary Ford, un matrimonio de granjeros. En 1879 se fue  a estudiar Mecánica en Detroit, Michigan.

En el año 1896 el empresario creó su primer automóvil, al que bautizó con el nombre de «Horseless Carriage», que traducido al español significa » Carruaje sin caballos «, del que dos años más tarde construyó una segunda versión.

En 1902 Henry Ford concibió un coche de carreras llamado «999» y en 1903 fundó la Ford Motor Company, la sede y fábrica que se encontraban ubicadas inicialmente en Detroit y que posteriormente se trasladaron a Dearbon, donde siguen actualmente.

El primer modelo de Ford fue el «T”. El motivo por el que se bautizó así este coche es que hasta llegar al modelo definitivo se hicieron diecinueve prototipos fallidos, a los que se les designó a cada uno una letra del alfabeto, del que la «T» es la 20ª. Ford comenzó a comercializar el «T» en 1908, pero no fue hasta 1913 que el modelo se empezó a producir en cadena de montaje.

Gracias a este nuevo sistema se redujo considerablemente el tiempo invertido en construir un solo coche: de doce horas a 93 minutos. Esta circunstancia propició también una disminución en el precio de venta de los 850 dólares iniciales, los 570 en 1913, hasta llegar a los 260 de la última serie del 1926, cuando ya se habían vendido 15 millones de unidades en todo el mundo. El Ford «T» hizo que el automóvil dejara de ser un lujo sólo al alcance de las clases burguesas para convertirse en un bien asequible para todos, empezando por los propios obreros de la fábrica. El salario, cuando se implantó la cadena de montaje, se incrementó de 2,5 a 5 dólares diarios, pero con una condición: para tener derecho a este aumento un trabajador no podía tener adicción ni al alcohol ni a los juegos de azar. Este avance también supuso la implantación de la jornada laboral de 8 horas. De esta manera Henry Ford pretendía conseguir que sus obreros se sintieran a gusto en su compañía, ya que era consciente de que ellos serían compradores potenciales de los mismos coches que construían.

Esta filosofía empresarial le valió a Ford que Adolph Hitler el condecorase con la medalla nazi al Mérito Industrial, aunque no se lo impuso personalmente, sino que la envió a su casa, en Fairlane, Michigan, ciudad que dio nombre a un modelo de la marca aparecido en 1956, del que surgió una derivación en camioneta el año 1957 llamada «Ranchero».

Henry Ford murió el 7 de abril de 1947 a la edad de 83 años dejando como legado para la historia y evolución del automóvil,  innovaciones como por ejemplo el motor de 8 cilindros en forma de «V», implantado por primera vez en 1932 en el modelo «A».

En su ciudad natal, Dearborn, hay un museo dedicado a este gran empresario visionario, cuyo edificio fue diseñado y construido a imagen y semejanza del Independence Hall de Filadelfia.

A todo ello, tan sólo queda decir ¡Hennry, eres Fordmidable!

 

* Texto original en catalán.

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