Escritura, ¿un talento oculto?

Hace muchos años que escribo y no sé porque me gusta. Ya de pequeña me gustaba mirar imágenes. Fue así como aprendí a leer. Seguidamente, me enseñaron a escribir con letra de palo o ligada. Justo saberlo, no paraba de escribir. Primero, me cogió por las historias. Después, con los cuentos, ya seguido de las descripciones, copiar ejercicios o hacer poemas.

Empecé con un lápiz, hasta que acabé con el bolígrafo. A veces utilizaba la pluma, pero en muy pocas ocasiones. También me enganché a hacer guiones de teatro. Fue la locura más grande que hice!

Algunos ejemplos son:
– Las espontaneidades de Rose
– Rojo, el color del amor
– Como condimento la Mahonesa
– Del odio nace el amor
– El mundo de lo desconocido
– Espinas
– Por una salsa picante!

Aunque pasé por muchos estados de ánimo, que no sabía como llevar. De ahí, llegué a la poesía. Aún así, mi origen en ella no sé de donde me viene. Sólo sé una cosa, que sin ella estoy perdida. Porque aún tendría depresiones, no hubiese podido reaccionar ni tampoco reflexionar de las cosas. Igual es por eso que Edgar Prat dice que hago pensar. No todo es vida y color, también hay un pozo en el que nosotros nos arrastramos. La prueba de todo soy yo. He hecho cosas horribles, que ni pensaba que haría, sin embargo, he llegado a un punto que ni yo misma me hubiese planteado. Gracias por confiar en mí, gracias por aceptarme porque yo ni sospechaba que llegaría tan lejos. Y todo lo debo a la Fundación Catalana Síndrome de Down.

* Texto original en catalán.

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