EL ARTE Y EL AMOR DE LA MANO

Todos deseamos hacer algo que nos motive.

Habrá gente que se quiera inclinar por el dibujo, el canto, la cocina, el periodismo, la fotografía o la danza.

Pero realmente, ¿qué quiero transmitir con esto?

Pues otro universo.

Todo el mundo piensa que la poesía es fácil cosa, pero en realidad no lo es.

En el teatro pasa lo mismo, como con la música y otras asignaturas.

En definitiva cada uno tiene sus habilidades, y el arte nos hace cerrar filas.

Es un corazón que late, por todo el mundo.

Y el amor entre nosotros, lo enlaza.

¿Verdaderamente escucháis a vuestro cuerpo, qué os pide?

Yo sí.

El arte y el amor van de la mano. Los poemas están llenos de sentimientos, la danza y el teatro te emocionan. En cambio, con la cocina, la fotografía y las flores puedes crear.

Es como un libro, si es pequeño y tiene mucha letra, te lo acabas y sigues leyendo cogiendo  otro. En cambio, coges uno grande y no es lo mismo.

Suspiras, lloras, te enfadas.

Con el arte y el amor pasa lo mismo.

Es el mundo de lo extraordinario, y te adentras aún más.

Te gusta y no lo quieres dejar.

¿Creéis que para mí fue fácil dejar de repente la danza?

Pues no.

Fue mi más difícil decisión.

Mi cuerpo me pedía que no lo dejara, que continuara. Y mi cabeza me decía que me retirara. Mi cabeza ganó, y le dije a mi maestra que lo quería dejar. Ella me dijo que no lo hiciera, que si me gustaba bailar que siguiera. En ese momento yo no tenía fuerzas para nada.

Estaba a punto de caer en un pozo sin fondo.

Y suerte de una chica que me dio apoyo.

Y ahora he llegado donde no podía soñar.

Ahora a mi directora le gusta que le dé mi opinión.

Le encanta hablar conmigo.

Por eso hago este artículo, para compartir lo que esta vida me ha dado: libertad, amor, amistad y seguridad.

Y no me refiero a mi seguridad en mí misma, sino de los compañeros y de las cosas que uno quiere hacer. Si está interesado despierta su curiosidad, si quiere sentir el afecto de la maestra, adelante, que no tenga miedo.

Hay obstáculos sí, pero los podemos romper y hacer lo que nos apasiona.

Lo peor que uno puede hacer es estancarse en uno mismo y no vivir el arte, la magia y los sentimientos.

Porque nos hacemos daño a nosotros mismos.

* Texto original en catalán.

Foto: Carrer guarnit per Corpus, Badalona / Beatriz Ruiz

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