LA INTEGRACIÓN POR BANDERA

LA INTEGRACIÓN POR BANDERA
Hasta finales del siglo XVIII en Barcelona, ​​al igual que en tantas ciudades de España, las personas que nacían con alguna malformación o discapacidad, estaban condenadas a una vida de marginación que los privaba de la educación. Se consideraba que las personas con diversidad funcional no eran nada útiles a la sociedad.

VOLUNTAD INTEGRADORA
El 1799, el Ayuntamiento de Barcelona, ​​en su intención inclusiva hacia aquellas personas con alguna discapacidad, destinó el uso de una parte del Saló de Cent para la educación de niños sordos. En 1820, el mismo consistorio dio un paso más allá fundando la Escuela Municipal para Ciegos en un período inestable, dado que en aquellos años la apertura de las aulas especiales era intermitente. En 1843, sin embargo, quedó abierta permanentemente la Escuela Municipal de Sordomudos, la que se fusionó con el centro educativo para discapacitados visuales, dando a luz la Escuela Municipal para Ciegos y Sordomudos. En 1910, la institución destinada a la docencia de disminuidos visuales y auditivos, incluyó también los psíquicos, de manera que el centro quedó rebautizado como Escuela Municipal para Sordos, Ciegos y Anormales (una palabra nada integrador).
DIVERSIFICACIÓN PARA UNA MEJOR ATENCIÓN
En 1917, la Escuela Municipal para Sordos, Ciegos y Anormales se diversificó en tres ramas con el objetivo de ofrecer una atención adecuada a cada tipo de discapacidad. En 1925, las tres ramas se disgregaron en centros ubicados en diferentes puntos de Barcelona. Durante los años siguientes las escuelas especiales fueron objeto de modificaciones y diversificaciones.

Entre los años 50 y 70, además, surgieron entidades privadas especializadas en diversidades funcionales. Es precisamente durante los 70, cuando emergieron movimientos integradores, fruto de los cuales nacieron en 1979 los Patronatos de Personas con Disminución Psíquica y el de Personas con Disminución Física. La fusión de ambas entidades en 1989, dio lugar a lo que en principio se llamó Instituto Municipal de Disminuidos. En 1997 pasó a llamarse Instituto Municipal para las Personas con Disminución y a partir de 2005, Instituto Municipal para las Personas con Discapacidad, tal como es conocida la entidad actualmente.

Hace 217 años, el Ayuntamiento de Barcelona puso los cimientos de una entidad, que ha tenido varios nombres a lo largo de su historia, pero un único objetivo: la integración de las personas con diversidad funcional con todos los derechos que representa vivir en Barcelona, ​​porque también forman parte de ella.

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