Pequeños grandes sabios

A medida que vamos creciendo desde pequeños, nos vamos nutriendo de experiencias, vivencias… En resumen, vamos madurando y creciendo.

Yo me pregunto: ¿por qué cuando somos mayores somos más exigentes, rígidos y tenemos menos capacidad para la paciencia, para la tolerancia ante situaciones del día a día?

Queremos más comodidades. Es decir, queremos obtener las cosas más fáciles y con menos complicaciones.

También es verdad que a medida que vamos creciendo, vamos adquiriendo más responsabilidades. Todo esto implica un estrés que hay que saber llevar bien para no terminar mal.

Yo siempre he pensado que cuando nos hacemos mayores, deberíamos ser más felices y también más maduros; hasta acabar muriendo con una sabiduría y madurez dignas de admirar y acabar siendo unos grandes sabios.

Si me he decidido a opinar sobre esto se debe a que cada vez más se ve a la gente triste, angustiada, estresada y con menos ganas de hacer cosas debido a que no pueden tirar con su cuerpo debido al cansancio o por problemas de salud.

Para ser un grandes sabios, debemos procurar vivir de manera más relajada y disfrutar la vida como cuando éramos pequeños, pero asumiendo las responsabilidades de grandes sin que nos afecten negativamente para ser unos grandes sabios de la propia vida.

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