UN ESTILO BRUTALMENTE IMPACTANTE

Entre las décadas de los 50 y 70 del siglo pasado estuvo vigente en Europa (especialmente en los países que formaban el extinto bloque del Este) una corriente arquitectónica llamado «brutalismo», impulsado por el célebre arquitecto suizo Le Corbusier. A pesar de que el término «brutalismo» se ha asociado a una estética impactante, lo cierto es que su raíz etimológica radica en la expresión francesa bretón brut, que se traduce como «hormigón crudo». Esto quiere decir que en los edificios diseñados en este estilo, el hormigón empleado en su construcción luce en toda su crudeza y esplendor. Otro rasgo característico del brutalismo, además de la austeridad en los acabados exteriores, es el predominio de las formas geométricas y simétricas.

FEALDAD MONUMENTAL

Tal como se especifica en el párrafo anterior, la arquitectura conocida como brutalismo reinó en varias ciudad de Europa, y Barcelona no es una excepción. En la ciudad Condal se pueden encontrar algunos vestigios como el edificio Colón (finalizado en 1970), en la avenida de las Drassanes, justo detrás del monumento al descubridor del que toma el nombre. Se trata de un rascacielos de 28 pisos coronado por una especie de atalaya de planta hexagonal que da al inmueble una apariencia de torre de control aeroportuaria y es considerado para muchos barceloneses (y de fuera también) como uno de los edificios más feos de la capital catalana.

edificiocolon2

El edificio Colón, junto con la Torre Urquinaona fue uno de los dos proyectos encargados por el entonces alcalde de Barcelona, ​​José María Porcioles, al arquitecto Antoni Bonet Castellana (fue discípulo del mismo Le Corbusier). Porcioles se reflejó en el modelo urbanístico y arquitectónico imperante en Estados Unidos en aquella época, para, de esta manera, hacer de la ciudad Condal una especie de Nueva York del Mediterráneo.

Estos y otros ejemplo del brutalismo barcelonés se encuentran detalladamente descritos en el libro titulado La Barcelona fea, escrito por el periodista e historiador Lluís Permanyer.

UN ÁRBOL HECHO EDIFICIO

En Madrid, concretamente en la confluencia de la avenida América con la calle Corazón de María se encuentra el edificio de viviendas Torres Blancas, diseñando por el arquitecto Francisco Javier Sáenz de Oíza (autor de inmuebles como la sede central del BBVA o el sinuoso bloque de viviendas el Ruedo) y construido entre los años 1964 y 1969 por la empresa Huarte.

Sáenz de Oíza concibió su obra como si de un árbol se tratara, ya que los huecos de los ascensores y de las escaleras, así como los destinados a los suministros (agua, gas y electricidad) evocaban los canales por los que fluye la savia que la alimenta. De este planteamiento estructural se llama arquitectura arbórea. En cuanto al aspecto exterior, la fachada de Torres Blancas está constituida por varios cilindros de hormigón (unidos por pilares) en los que están integradas las ventanas. En la azotea del singular bloque, de contornos redondeados, hay un jardín que incluye una piscina.

UN «MONSTRUO» DEL CINE

En el centro de la región de Bohemia (República Checa), se encuentra la majestuosa ciudad de Karlovy Vary, conocida por sus balnearios de aguas termales, albergados en edificios de estilo imperial.

15057-karlovy-vary-thermal-1200x900

Sin embargo, entre todas las joyas arquitectónicas que conforman el paisaje urbano de esta localidad, hay también un «monstruo» de hormigón descubierto, que desentona con el entorno. Proyectado por el matrimonio que formaban los arquitectos Vera Machoninova y Vladimir machones, e inaugurado en 1976, el hotel-balneario Thermal es una obra de planta rectangular fundamentada en unos terrenos había asentados 30 edificios del siglo XIX en estilo art nouveau o modernista.

El complejo turístico está dotado, además de una piscina al aire libre, de un salón de congresos que acoge el Festival Internacional de Karlovy Vary, certamen para el que fue expresamente concebido.

BRUTALISMO TARDÍO

 

Si bien el brutalismo vivió su declive a finales de los años setenta (al menos en Europa Occidental), a principios de la década siguiente aunque surgieron algunos edificios construidos en este estilo arquitectónico. Un ejemplo serían las dos torres simétricas de viviendas emplazadas en la vía Stalingrado de Bolonia (Italia), las cuales fueron diseñadas por el arquitecto Enzo Zacchiroli y terminadas en 1980.

Ese mismo año, en Madrid, también quedó terminada la torre del complejo ministerial Cuzco, que ha albergado las sedes de varios ministerios del Gobierno como son los de Industria y Energía o de Economía y Hacienda en la actualidad.

Proyectado por Antonio Perpiñá, este rascacielos oficial de 25 pisos y 100 metros de altura, se erige en una estructura formada por ocho pilares entre los que, a las dos fachadas frontales, se intercalan cuatro hileras de dos ventanas y tres de cuatro ventanas medio.

Londres tampoco ha sido ajeno al fenómeno del brutalismo. Una prueba es el Centro de Arte Barbican, erigido en una zona duramente castigada por los bombardeos que la capital británica sufrió durante la Segunda Guerra Mundial. Concebido por los arquitectos Chamberlin, Powell y Bon, e inaugurado en 1982, este edificio polivalente de planta semicircular está destinado tanto a las representaciones escénicas, conciertos; así como exposiciones artísticas.

EL TORRES BLANCAS DE LA COSTA BLANCA

Entre todos los rascacielos que conforman el skyline de la ciudad de Benidorm (Alicante) destaca uno de singular inspirado en el edificio Torres Blancas de Madrid, cuyo nombre es Neguri Gane, tomado de un barrio de la localidad vizcaína de Guetxo.

vistas aereas edificios negurigane nuevas rotondas de benidorm

Los responsables del diseño y los planos de este coloso de hormigón fueron los arquitectos Roberto Pérez Guerras y Julio Pérez Gegúndez, los cuales, a pesar de concebirlo con los cilindros que caracterizan la fachada del edificio Torres Blancas, en variaron la disposición respecto a la obra de Sáenz de Oíza. Con 148 metros entre la planta baja y la azotea, el Neguri Gane prácticamente dobla en altura su referente madrileño, de 81 metros.

Finalizada en 2002, este icono del brutalismo contemporáneo lideró el ranking de rascacielos más altos de Benidorm hasta ser superado el mismo año por el hotel Bali, de 186 metros de altura.

LA «CRUDA» REALIDAD

Habrá quien encontrará los edificios construidos según los cánones establecidos por Le Corbusier de lo más grises (en el más amplio sentido de la palabra). Pero que están plenamente integrados en el paisaje urbano de las ciudades donde se encuentran es la «cruda» realidad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *