DISCAPACIDAD FILMADA EN ESCENAS

En contadas ocasiones, el cine y la televisión han abordado de forma ficcionada la realidad de la discapacidad intelectual. Varios actores reputados de Hollywood han interpretado personajes con diversidad funcional como Dustin Hoffman, en Rainman; Leonardo di Caprio, a ¿A quién ama Gilbert Grape?; o Sean Penn, en Yo soy Sam.

Sin ir tan lejos, en Cataluña podemos encontrar el ejemplo de la telenovela de TV3 El Corazón de la ciudad, en la que intervenía Narcís, un joven con discapacidad intelectual al que daba vida el actor Ferran Carvajal.

SÍNDROME DE DOWN FUERA DE SERIE

La presencia de actores con síndrome de Down en la ficción se remonta a hace casi treinta años. En este sentido, Chris Burke fue pionero cuando, entre 1989 y 1993, encarnó el entrañable Charles “Corky” Tatcher (el alias Corky se popularizó en su momento como una palabra peyorativo en la línea de subnormal o mongólico), protagonista de la teleserie Life goes on o la fuerza del cariño, como se tituló en España.

La industria audiovisual española también ha dado vía libre intérpretes con trisomía 21 en algunas producciones, ya sean en formato televisivo o cinematográfico. Los máximos referentes de incorporación de personajes con trastorno cromosómico en las tramas de algunas películas son los interpretados por Pablo Pineda, a Yo también; Guillermo Jiménez, en León y Olvido; o Joan Sorribes, quien además de intervenir en el film Héroes, apareció en la serie Pulseras rojas.

Sorribes es también el primer actor con síndrome de Down en doblar al castellano un personaje de animación con esta alteración genética, a menos que le otorga verosimilitud. Se trata de CJ Casagrande, miembro de la familia protagonista de la serie Una casa de locos, del canal infantil de televisión Nickelodeon.

TAN NATURAL COMO LA VIDA MISMA

Cuando el cineasta Bernardo Moll Otto supo que el Jan, el hijo que esperaba de su mujer, la actriz Mónica Vic, nacería con el síndrome de Down, el realizador decidió compartir en su blog los miedos y angustias con otros padres en la misma situación.

Bernardo Moll Otto filmó el Jan desde que vino al mundo, en 2009, en diferentes etapas de su vida hasta los siete años. En 2016, el director de cine compuso un collage con todos los vídeos domésticos de su hijo, los cuales sirvieron de planes para la película La historia de Jan. A lo largo del metraje, el espectador puede apreciar la evolución vital del pequeño protagonista en un ejemplo de lo que se llama cinema verité.

LAS APARIENCIAS ENGAÑAN

El cineasta Alexis Morante fue nominado al Goya al mejor cortometraje, por la obra que lleva por título Bla bla car. El film muestra tres jóvenes con síndrome de Down que contratan un coche particular a través de la plataforma de sharing. Durante el trayecto, el conductor sintoniza la radio en una emisora ​​por la que se difunde la noticia de un atraco a una sucursal bancaria. A partir de este momento la historia toma un giro inesperado.

Alexis Morante pretende cambiar la percepción estereotipada que la sociedad tiene sobre las personas con síndrome de Down, según la cual, son todo amor y ternura.

DISCAPACIDAD REDENTORA

El pasado 20 de octubre se presentó el filme Tengo amigos en el paraíso con una discreta distribución (en toda Barcelona, ​​tan sólo se proyectó en los cines Texas). Dirigida por Fabrizio María Cortese, Tengo amigos en el paraíso narra la historia de Felice Castriotta, un comerciante que antepone la ambición a la ética, aunque sea a costa de tratar con la mafia.

Castriotta es condenado por un juez a prestar servicios comunitarios en el centro para personas con discapacidad física y intelectual Don Guanela. Su estancia en la institución sirve a este hombre de negocios sin escrúpulos para encontrar un nuevo sentido a su vida, lo que implica un cambio en su escala de valores.

Cortese prescindió de actores profesionales para los papeles de los ingresados ​​con discapacidades en favor de los propios internos del centro (había sido gestionado por el cineasta), a los que se les dio una total libertad interpretativa sin guión.

Es precisamente esta improvisación por parte de los internos lo que hace de Tengo amigos en el paraíso una película honesta y respetuosa con la discapacidad.

UN TRIPLE PARA LA INTEGRACIÓN

El pasado 6 de abril llegó a la cartelera española la última muestra de discapacidad dentro del cine. Se trata de Campeones, una comedia dirigida por Javier Fesser (El milagro de P. Tinto, Camino…). La cinta está protagonizada por Javier Gutiérrez (Águila roja, Estoy vivo), quien interpreta a un entrenador que debe hacerse cargo de un equipo de baloncesto integrado por jugadores con síndrome de Down o discapacidad intelectual.

La realidad supera la ficción (en este caso, afortunadamente), y una prueba es la historia de Kevin Grow, un joven de 18 años con síndrome de Down, alumno del Bensalem High School, en Pensilvania, además de jugar en su equipo de baloncesto.

En un partido de la Liga interescolar, el joven con trastorno cromosómico encestó cuatro triples para el Bensalem.

Esta proeza captó la atención de los directivos del conjunto de la NBA Philadelphia 76ers, los cuales ficharon Kevin Grow simbólicamente durante dos días. Para el estudiante, esta experiencia fue un sueño hecho realidad, como lo podría ser para cualquiera.

Los papeles interpretados por actores con síndrome de Down y otras discapacidades en la ficción, son tan importantes como el papel que juegan las personas de este colectivo en la realidad cotidiana.

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