Tiana con amor

El día 22 de octubre tuvo lugar un acontecimiento muy importante para mí. Me habían invitado a ir a Tiana a hacer una pequeña muestra del festival de danza que hice los días 6 y 7 de julio en el Teatro Zorrilla de Badalona.

Todas las clases debían elegir una emoción para bailarla. La emoción que escogí para hacer en baile contemporáneo fue el amor romántico y pasional.

RECOGIDA DE ALIMENTOS

Los organizadores del acto querían hacer una fiesta solidaria para recoger aportaciones para los refugiados. Así, para poder acceder al teatro tenían que llevar 1 kg de alimentos y poderlos ayudar. La directora de la academia de danza fue quien lo organizó.

UN TEATRO MUY EMOCIONANTE

Hicimos la danza en el Teatro Albéniz de Tiana. Era muy bonito: decoración de otra época, pequeño y reconfortante. Era un tesoro. A mí particularmente me impresionó y a la vez emocionar.

Como el escenario era pequeño, todos los artistas no cabíamos. Por ello, tuvimos que mover sillas para hacer la demostración en platea.

UN BAILE CON SENTIMIENTO

La canción que escogí para bailar fue «Amor Particular» de Lluís Llach. Cuanso empezó a sonar la canción, mi profesora, Elena Montes, y yo, la presentamos. Ella leyó una poesía que yo había hecho para ese día. La recitó. Yo estaba en la silla y la iba escuchando mientras me hacía un nudo en la garganta y casi no podía tragar saliva. Cuando finalizó la lectura, me puse a improvisar el baile. Todo muy lentamente, sin que cayera ni me hiciera daño.

Cuando terminamos la actuación de baile contemporáneo me puse a llorar en silencio. Lloraba tanto que quería salir de la sala, pero no podía porque tenía un deber. Había tenido mucho miedo y muchos nervios bajo la piel. Pero estaba tan enamorada de lo que había hecho, que mi corazón saltaba de alegría, de entusiasmo.

Me sentía tan viva, tan como soy yo, que cuando la gente me felicitó por la proeza, me puse roja. Tan roja me puse, que me volví tímida de golpe. La timidez no va con mi estilo, pero me salió. Y cuando una madre o padre se acercaba a mí sólo quería salir corriendo y esconderme. Vamos, como el ratón y el gato.

En definitiva, la tarde ya había terminado y yo marchaba tranquila. Aunque cuando iba hacia el coche y nadie me veía, giré la cabeza mirando hacia donde había bailado y pensé: «¡Qué experiencia más inolvidable! Siempre recordaré Tiana con amor.

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