25 años de fidelidad laboral

El 2 de noviembre de 1994 empecé a trabajar en la Obra Social La Caixa, concretamente en el Palau Macaya. Era el día de mi cumpleaños y este se convirtió en el mejor regalo, porque empezaba una nueva etapa en el mundo laboral. Uno de mis roles era limpiar CDs y vinilos y colocar la banda de seguridad en los libros. En aquel tiempo, yo todavía vivía en casa de mi madre.

Después de unos años, me trasladaron al Caixa Forum, en la Calle Marqués de Comillas, cerca de Plaza España. Allí seguía haciendo el mismo trabajo, pero me habían ampliado y hacía correos y archivaba libros en la mediateca del centro.

En 2006, me propusieron trabajar en el Cosmocaixa, en la calle Isaac Newton, cerca de la Ronda de Dalt. Y estoy desde entonces. Este último trabajo me ha permitido sacar adelante mi proyecto de vida autónoma, que comenzó el 10 de febrero de 2001, y seguir formando mi propio hogar habiendo decidido con quién quería vivir.

En el Cosmocaixa, las tareas que hago son sacar las grapas de los documentos y triturar papeles. Este es el trabajo más rutinario, pero también reposo botellas de agua en la sala de reuniones, conocida internamente como la sala Vip’s (Very Important People), y en el pasillo donde se encuentran los profesores de Labola.

Cuando no hay botellas de agua en ninguno de los dos lugares voy al almacén a buscar, si en este almacén no hay cajas le digo a Guido, el jefe del restaurante del Cosmocaixa, que ponga más.

En Guido ha sido una persona muy especial en los últimos 13 años, porque siempre que he querido celebrar algún evento ha sido el responsable de preparar muy buena comida para todos y todas.

Durante estos 25 años, el trabajo me ha aportado muchas emociones, especialmente porque me recuerda a mi madre. Ella me vio crecer en este trabajo y ahora, allí donde esté, estará celebrando orgullosa y con mucha ilusión mis 25 años en el mundo laboral.

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