Lockerbie: vuelo sin destino

Foto: Emmanuel Wuyts

El próximo sábado 21 de diciembre, se cumplirán 25 años del atentado de Lockerbie, una pequeña ciudad de Escocia, sobre la que cayó un avión Boeing 747 de la extinguida aerolínea PAN-AM, después de partirse en dos por la explosión de una bomba oculta en una maleta mezclada entre los equipajes que iban dentro de la bodega de carga. El avión, que cubría el vuelo 103 entre Londres y Nueva York hacía exactamente 38 minutos que había despegado del aeropuerto de Heathrow de la capital británica cuando se produjo la tragedia, que dejó un balance de 270 muertos, 11 de los cuales eran habitantes de Lockerbie.

Para entender las causas de este atentado hay que remontarse seis meses antes de la fecha del siniestro, es decir el 21 de junio de 1988, cuando el buque destructor de la Marina de los Estados Unidos US Vincennes, se encontraba realizando maniobras en aguas del Golfo Pérsico en las que no estaba autorizado a hacer. Es por ello que todos los aviones civiles que sobrevolaban esa zona debían emitir una señal que los identificaran como aparatos no hostiles. Pero hubo un avión de las líneas aéreas sirias, que el comandante no activó el dispositivo de aviso, lo que hizo que la tripulación del Vincennes interpretara que se trataba de un avión caza enemigo, de modo que disparó un misil que lo abatió, haciéndolo caer al mar. En un primer momento, la tripulación del barco estalló de euforia, pero en cuanto se dieron cuenta del garrafal error que acababan de cometer, se hizo un silencio sepulcral en la sala de mando.

Este suceso propició que un terrorista radical sirio decidiera vengarse aplicando la famosa máxima del «ojo por ojo y diente por diente», que en este caso se traduciría en «un avión caído de mi país por uno de los vuestros.»

La tragedia de Lockerbie motivó que Boeing, el principal constructor de aviones comerciales del mundo, cuya sede está en Seattle, desarrollara bodegas de carga para sus aparatos, así como contenedores móviles para el transporte de equipajes que fueran suficientemente resistentes como para contener la onda expansiva generada por la explosión de una bomba.

La compañía aérea PAN-AM fue fundada por el empresario Juan Trippe en 1930 y fue la primera aerolínea de la historia en incorporar en 1970 a su flota el Boeing 747 , también conocido popularmente como «Jumbo», ya que era el avión comercial más grande que se había construido hasta entonces con cuatro motores y cinco trenes de aterrizaje, que sumaban un total de dieciocho ruedas, al igual que un camión de gran tonelaje.

PAN-AM perdió su primera unidad de este modelo en el accidente de Los Rodeos, en el aeropuerto internacional de Santa Cruz de Tenerife, el 27 de marzo de 1977 al colisionar frontalmente con otro 747 de KLM.

PAN-AM llegó a tener la ambición de adquirir el Concord, el avión de pasajeros supersónico, que estuvo en activo hasta 2003, pero al final la aerolínea se echó atrás. El encarecimiento del precio de los combustibles derivado de la crisis del petróleo en los años 70, acabó propiciando la quiebra de PAN-AM en 1991, y en consecuencia, que el rascacielos de Nueva York que había sido su sede, pasara a manos de la compañía de seguros Met-Life.

* Texto original en catalán.

One Comment on “Lockerbie: vuelo sin destino

  1. Jordi, et proposo una cosa.
    Mirat la serie PAN-AM en versió catalana. No sé si t’agradarà o no però a mi em va agradar. Al menys la primera temporada està en català. Ho vaig descubrir per tv3.

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