Un nacimiento no previsto

Foto: Victor Maasilamani

Hace varios años, en la academia Ritmes entró un segundo chico. Por desgracia yo estaba.

Me sentía mal al principio, porque las maestras estaban  muy pendientes, y me sentí excluía. Como si me hubieran apartado del grupo.

Pero después, al bailar con él me llenaba, o sea me sentía feliz.

El caso, que la profesora siempre tenía su nombre en la boca, y noté que me creaba malestar. Sentía que me hervía la cabeza, saltaba a la primera de cambio, hasta que llegaron los celos. Yo no entendía nada.

De repente, me di cuenta que cuando me miraba, me ponía roja, me costaba tragar aquella situación tant tensa. Cuando lo entendí fue demasiado tarde, ¡me había enamorado!

Aunque cuando lo veo, los sentimientos me vienen como si nada. Sé que ahora este sentimiento se ha vuelto apacible y que lo puedo controlar.

Cuando bailo se vuelve más intenso, hasta que descubrí mi verdadera pasión.

No es por el chico, ni tampoco por el baile sino que es fuego. Un fuego intenso, enorme, que abarca todo mi cuerpo, y es cuando nació mi espíritu de adrenalina.

Por ello, puedo aguantar las atracciones fuertes de Port Aventura, aunque evito la caída libre, ya que ésta no me conviene por salud.

*Texto original en catalán.

3 Comments on “Un nacimiento no previsto

  1. Ai, que mona. Jo de tú, m’haguès llençat i li haguès preguntat si tenía novia. Si el tornes a veure, pregunta-li si es que encara t’agrada.
    Mai es tard per començar de nou.

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