¿Se puede considerar que las redes sociales son perjudiciales para el cerebro?

El martes 30 de setiembre de este año, durante la tarde sobre las 17:00h, encendí mi PC para abrir mi cuenta de Facebook. Pero justamente antes de abrir el enlace, leí un titular dentro del espacio noticias sobre Facebook, un titular de un artículo del periódico digital larepublica.pe que decía lo siguiente: Facebook y otras redes sociales dañan el cerebro de la persona.”

Decidí abrir el enlace del artículo y leí el artículo entero, porque el mundo de las redes sociales es extremadamente actual y muy interesante. Por eso, he decidido hacer una especie de crónica sobre el contenido del artículo de larepublica.pe y de la relación de los seres humanos con las redes sociales en un solo tiempo.

El artículo tenía momentos en que le daba la razón (más o menos), como por ejemplo: “Probablemente, en estos tiempos la mayoría de personas se ha vuelto dependiente de tener su smartphone cerca”. Es verdad, en un vagón del metro, si hay 20 personas, 15 de ellas se puede ver perfectamente que tienen el smartphone en las manos. Pero también tengo que decir que no se puede culpar al smartphone (que es la intención del artículo de larepublica.pe), en mi punto de vista una persona debe tener un autocontrol en si misma en todos sus actos.

También he podido estar más o menos de acuerdo con el último párrafo de la noticia: “Algunas personas afectan su patrón de sueño al revisar sus cuentas de Facebook o cualquier red social antes de dormir”. También es verdad, pero este hábito de revisar tus cuentas en las redes sociales antes de ir a dormir suelen ser casos muy puntuales como cuando le envías una solicitud de amistad a alguien que fue muy importante para ti en un tiempo y puede ser que estés un poco ansioso de si aceptará la solicitud o no, y poca cosa más.

El artículo mostraba algunas explicaciones del estudio The Journal of Neuroscience: “Se manifiesta que las imágenes de comida que se ve riquísima puede causar que se coma más de lo que necesita y, peor aún, generando una adicción a la comida”. A ver, no quiero intentar ser más listo que The Journal of Neuroscience, pero yo tengo Facebook, Instagram, Soundcloud, Canal de Youtube, entre alguno más. Así que sé muy bien de lo que hablo, y sé que si se llega a tener alguna adicción de lo que sea, nadie es culpable excepto tú mismo por haberlo permitido.

Otro punto del artículo que me llamó mucho la atención era la afectación FOMO (fear of missing out), que consiste en lo siguiente:

“Afectaciones como FOMO o miedo a de perderse algo son algunas de las causas de vivir pendientes de las redes sociales, al punto que muchas veces la persona cree haber escuchado el sonido de notificación de su celular, cuando no se oye nada. Asimismo, el artículo señala que la persona al ver imágenes en Facebook de sus amigos en fiestas o bellos lugares, el FOMO genera que la persona se pregunte si también debería probar lo que otros comparten en las redes sociales, al punto que no se siente cómodo con lo que está haciendo y genera envidia hacía las personas que aparecen en la fotografía inicial.”

Sinceramente, si alguien se deja influir por lo que publican los demás usuarios, eres tú mismo el que se tiene que decir sólo publicaré lo que encuentre interesante, sin que me importe lo que piensen los demás. A parte de esto, también he de añadir que la envidia no la han creado las redes sociales, la envidia es como el egoísmo, es parte del ser humano por pura naturaleza y realidad.

 

* Texto original en catalán.

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