La navidad, ¿Una felicidad o una falsedad?

Foto: Christy Thompson (Freeimages)

Ya hemos llegado al mes de noviembre, y ya quedan menos de dos meses para las fiestas de Navidad, una de las celebraciones más tradicionales que existen.

El porqué decido escribir sobre la navidad es por esa radicalidad que tiene la gente al opinar sobre esta tradición. Que concretamente son sólo dos tipos de criterios, que son: Los que dicen que la navidad transmite felicidad y alegría y los que dicen que es una falsedad y una manipulación del alto consumo.

Pero supongo que hay otra gente como yo, que hemos decidido coger una tercera vía sobre este asunto para analizar bien que es lo que aportan de bueno y de malo estas fiestas.

Yo, al ser ateo, no creo para nada en la Navidad, pero, aun así lo he celebrado todos los años de mi vida sin que nadie me obligue. La razón de la gente como yo, que celebramos las navidades sin llegar a creer nada en ella, se debe a que en esas fechas hacemos cosas que no hacemos en todo el resto del año. Como por ejemplo: Comer turrón y las otras comidas tradicionales de la Navidad o ver familiares que pocas veces ves en el año. Y también porqué creemos que nadie le hace un regalo a nadie, excepto si es navidad o es su cumpleaños. Y porque nadie celebra nada, menos los días que ya están indicados en los calendarios: La castañada/Halloween, la verbena de San Juan, el carnaval… y lógicamente los cumpleaños que van a arte (esto siempre con algunas excepciones).

Las cosas necesarias que aporta la Navidad son: varios puestos de trabajo ya que el consumismo, según ciencias sociales, es uno de los cinco sistemas económicos que existen para crear una economía estable. Pero la razón mayor por la cual las navidades merecen la pena existir es por su espíritu que son los niños/as, ya que son los que realmente esperan impacientes todo el año a que lleguen.

Lo malo que tiene esta fiesta tradicional, está en el que te dejes manipular por el alto consumo y compres mucho más de la cuenta, y por esos niños que viven en la extrema pobreza. Que no pueden soñar con la Navidad porqué tiene que ver cada día la realidad repugnante de este mundo.

Ya solo puedo decir, que para mí la navidad es estrictamente absurda como todas las fiestas tradicionales, pero estrictamente necesarias.

*Texto original.

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