Cánticos

Bajo el mar voy nadando tranquila,
sin que nadie me moleste.
Puedo bucear, puedo hacer cabriolas;
Sin que nadie pueda decirme, no eso no lo hagas.
Pero soy libre; el agua es mi vida, los peces son mis amigos

y los delfines me hacen reír.
Qué bello es el mar.
Notar su brisa marinera, ver los barcos flotar a la deriva,

y escuchar los cánticos de las ballenas.

Es una sensación dulce, hechizada.
Y mientras buceas te quedas prendada,
de sus joyas paradisíacas.

Las estrellas de mar, los corales, las perlas.

¿No es maravilloso? Esto es lo que yo llamo soñar,

soñar con piratas, con tesoros remotos.

Pero estas nadando, y es lo que observas.

Y cuando la luna va cayendo,

y la noche se cierra

el reflejo de la luna aparece entre el sonido de la corriente

y de las olas.

Tan solo se te ocurre escuchar, ahora tan sólo hay silencio

un silencio que te amarga.

Intentas nadar pero no puedes,

algo te tira a las profundidades sin que tú puedas ver.

Enciendes tu linterna acuática para mirar. ¿Y qué ves?

Una criatura extraordinaria, y que nunca has visto.

No es un caballito de mar, es algo más grande y precioso a la vez. Pero luego no lo puedes explicar,

sería un espejismo para los demás.
Al menos has visto algo bello, en un arrecife de jardín marino.

* Texto original.

Foto: freeimages.com

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