Una ficción realista sobre el síndrome de Down

Olivia y Eugenio” es una obra de teatro protagonizada por Concha Velasco (como madre) y dos jóvenes con síndrome de Down (Rodrigo Raimondi y Hugo Aritmendiz interpretando Eugenio) que explica muy bien el amor incondicional que Eugenio siente tanto por el padre como por la madre.

La obra de teatro se ha escenificado desde el 15 de octubre hasta el 15 de noviembre de este año en el teatro Goya de Barcelona.

Posteriormente se representará en otros teatros.

Vocabulario olvidado

Esta obra de teatro invita a pensar.

Una de las cosas que realmente me ha impactado es que al principio la obra recuerda un vocabulario que para mí ya estaba olvidado y que no es demasiado bonito. Este se refería a las personas con el síndrome de Down como “mongólicos”.

Aunque no sea positivo recordar este lenguaje porque hace daño y no favorece ni a quién lo dice ni a quién se le llama así, en la obra queda demostrado que una persona con el síndrome de Down es tan válida como cualquier otra.

La reacción de la gente

Una vez vista la obra de teatro queda muy bien escenificada la reacción que por desgracia mucha gente tiene al ver una persona con síndrome de Down. Hay dos:

Una es compasiva tipo “ay pobrecito qué pena me da…”.

Y la otra considera una desgracia tener una persona así.

Más adelante en el transcurso de la obra queda bien claro que una persona por tener el síndrome de Down no es nada de esto.

Todo lo contrario: acaba quedando claro que tener el síndrome de Down no es nada malo ni maléfico; únicamente es un cromosoma de más que comporta un estilo de vida determinante.

Pero nunca se puede decir que sea malo o bueno tener síndrome de Down.

Queda demostrado que a pesar de los obstáculos sociales y familiares, la familia ama a Eugenio con mucha pasión y amor.

Problemáticas habituales

Me ha gustado mucho que en la obra quede reflejado una serie de problemáticas que por desgracia son bastante habituales, como el alcoholismo y la ludopatía.

También decir que se crea un estereotipo un poco fuera de lugar. Personalmente he visto personas con síndrome de Down muy diferentes y con unas capacidades muy buenas.

En la obra se escenifica como si las personas con síndrome Down no cambiaran mucho en los años, pero yo creo que muchas veces somos la sociedad que no ayudamos a que mejoren y sean más autónomas por sí mismas.

Como dice la Fundación Catalana Síndrome de Down, si se estimula a una persona con síndrome de Down puede ser muy buena en el futuro y terminar siendo más autosuficiente.

 

Potencialidades a tener en cuenta

Por eso reclamo que se hagan obras de teatro que demuestren lo que son capaces las personas con este síndrome.

Recomiendo por completo la obra porque creo que refleja muy claramente problemas y situaciones muy realistas y cotidianas del día a día.

Estas obras pueden ayudarnos a evolucionar todos para cambiar maneras de hacer y costumbres que tenemos adquiridas.

En definitiva, una gran obra, una gran escena y gran interpretación.

Y dar gracias que dos personas con síndrome de Down puedan dar el ejemplo de que todo es posible siempre que se pongan ganas e ilusión.

Datos de la obra:

Autor: Herbert Morote
Dirección: José Carlos Plaza

Repartimiento:
Concha Velasco (Olivia)
Rodrigo Raimondi (Eugenio)
Hugo Aritmendiz (Eugenio)
Escenografía: Francisco Leal
Iluminación: Francisco Leal
Música original: Mariano Díaz
Diseño de vestuario: Lorenzo Caprile

La durada de la obra es de 1 hora i 30 minutos.

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