Dos derbis al límite rozando lo antideportivo

Del fútbol español,  nuestro deporte rey, podemos presumir o incluso sentirnos más que orgullosos de una competición nacional que suele ser la que más expectación genera.

Son muchos de los veinte equipos que forman parte de la LFP que demuestran en cada jornada disputada toda su grandeza, tanto dentro de los terrenos de juego como fuera.

Sin embargo, tanto el Barça de Luis Enrique como el nuevo  Espanyol de Constantin Galca, y lejos de lo que habían determinado los marcadores de las contiendas ya concluidas tanto de liga como de Copa del Rey,  han vivido los derbis con una intensidad desmesurada.

Todo aquel buen aficionado al juego limpio en el deporte,  seguramente podría sentirse defraudado por la violencia que ha dejado retratados a algunos jugadores de ambos clubes catalanes.

Si bien es cierto que por parte de la plantilla que dirige Luis Enrique es bien sabido del “seny” que prodigan alládonde disputan sus encuentros, y de echo ellos mismos son los primeros en aplicar el juego limpio.

Todo ello hace entender que ha sido la intensidad de la plantilla blanquiazul y las provocaciones de algunos jugadores barcelonistas los que han provocado que hayamos visto dos derbis al límite rozando lo antideportivo.

Y a la espera del enfrentamiento copero de esta noche y la segunda vuelta del campeonato liguero se prevén de alto riesgo si nadie lo remedia.

Los buenos espectadores y los amantes del buen espectáculo queremos disfrutar del juego de ambos equipos sin sobresaltos y, a poder ser, que la sangre no llegue al río.

Porque no hay mayor grandeza en nuestro deporte que ver a dos grandes equipazos dándolo todo para conseguir sus objetivos y dando ejemplo de deportividad a pesar de la rivalidad de ambos dentro de la misma competición.

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