Gracias Mariona

Hay personas con las que conectas más que otras. En mi caso, esa persona es Mariona; mi sobrina. Tiene doce años y desde pequeña nos hemos entendido. Me ha ayudado mucho en todo. Y para ella, no hay diferencias. Siempre ha sabido mi situación y nunca me ha tratado diferente.

Es muy cariñosa y simpática. Siempre que le hago un regalo dice que son los mejores regalos que tiene. Siempre me ha entendido muy bien. Me ha contado cosas sus íntimas. ¡A mí y nadie más!

Sin que yo le diga nada, sabe cuál es mi estado de ánimo. Cuando estoy triste, enseguida viene a animarme y le resta importancia a las cosas que me pasan. Por ello, le debo mucho a Mariona y quisiera poder devolverle todo lo que ella me da.

Mariona es una incondicional. Me vino a ver a una conferencia en la que participé en el Colegio de Psicólogos y llevó a mi padre, que no me había visto hablar en público. A ella le hizo mucha ilusión.

Y no sé qué más podría explicar de Mariona. Sea lo que sea, haga lo que haga, Mariona siempre está presente en mi vida. Cuando conseguí el trabajo que tengo ahora, Mariona me dijo:

―Muy Bien, tía! Ya no estás en el paro!

Recuerdo con mucha ilusión aquella reacción porque, de alguna manera, me dio a entender que ya no estaba inactiva y me dio fuerzas para seguir adelante.

El amor que una tía tiene por una sobrina es muy grande. Y en mi caso , con Mariona, es lo que siento y lo he intentado explicar con este artículo.

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