La igualdad máxima

La discapacidad no debería ser un impedimento para la sociedad; pero aún así, puedo afirmar que lo es.

Si digo esto es porque todavía se discrimina por motivos diversos a las personas que obtienen un certificado de discapacidad.

Discapacidad intelectual

Uno de los motivos de discriminación es la enseñanza.

Generalmente, el sistema educativo no ofrece los suficientes recursos para que profesores especialistas ayuden a las personas con discapacidad a tener un aprendizaje bueno, enriquecedor y eficaz.

Yo no sé del todo si es cierto que es un problema económico o acaba siendo un problema de voluntad y esfuerzo por parte de la Administración o de las escuelas.

Discapacidad física

Otro tema a tener en cuenta es la eliminación de las barreras arquitectónicas.

Todavía a día de hoy la movilidad no está suficientemente adaptada para que sea completamente accesible para las personas con movilidad reducida. En este sentido, se deberían mejorar ámbitos como el del transporte público, restaurantes o incluso las empresas sin los mínimos obligatorios requeridos para una movilidad correcta.

Igualdad social

En este contexto, quisiera reivindicar una reflexión que creo que deberíamos tener en cuenta.

Las personas con discapacidad tienen limitaciones, pero a la vez, me atrevería a decir que una persona que no tiene una discapacidad reconocida también las tiene. Y estas, en cuestión, son discapacidades no reconocidas en un papel físico, pero existentes.

No existe ninguna diferencia entre una persona con una discapacidad reconocida con una que no la tiene. Todos tenemos limitaciones y esto no deja de ser una discapacidad.

Yo como persona con una discapacidad reconocida busco la igualdad máxima para sentirme lo más integrado posible.

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