CORAZÓN DE AZAHAR

Yo noté entre la niebla y la espuma
un aroma natural.
No sabía lo que era y me adentré
en su lecho de aromas.
Escuche la brisa y como me almidonaba;
cómo una canción de cuna
que te abraza y te arrolla como una criatura.
Yo pasee por allí;
oliendo romeros, lavandas,
rosas, santolinas, azahares y retamas.
Pero lo que más brillaba era el olor
de un tomillo espectacular.
No sabía si cogerlo y guardarlo
en mi cesto y en mi corazón.
Al final decidí dejarlo
para que creciera como un remolino
en esa hierba dormida
que te hacía carantoñas con su manto;
Con su césped dañino
que te hace soñar
con sus finas hojas y su humedad.

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