LUNA DE PINTURA

Yo soñaba en la luna,
cuando venía un abril dormido
y mi corazón
se elevaba con tanto júbilo.

Mis cálculos ya no eran los correctos.
Tenía una batalla que ganar
Y tan solo ablandecía
mi espada.

¡Oh, qué belleza tenía!
Ese tormento me libraba de mis penas,
de mis besos
y del calor de tus lágrimas.

Aún veía la luna,
y la besaba
entre matices galantes.

¿Pero qué reunión era la mía?
No tenía ninguna;
tan solo la luna
era mi acuarela escrita.
Y que luz tan dulce
le aguardaba.
Parecía cristalina.

Tu luna de mis ojos,
luna de mi tempestad.
Sé que he sido
un perro entre mujeres;
pero déjame encontrar
mi media naranja
olvidada en mis sueños.

Tu luna de mis amores,
de mis dichas llamadas.
Y el fuego vivo
bajo mis carnes me abrasa
como una hoguera peligrosa
que enciende a cualquiera:
a demonios, a fieras
y a furias dormidas.

Pero yo soy una acuarela más
durante el día.
Por favor, mi luna querida,
déjame saborear mi antigua vida,
mi vida entera.

De mis sollozos he salido
cuando tú estabas en menguante
y yo estaba lleno de caricias
y de besos.
Pero es que el juego
también es mi locura,
mi alma escrita.

Yo tan solo quiero alguien femenino;
Y no un parchís, ni un monopoly, ni una oca…
Yo tan solo quiero deseos,
ilusiones fieles…
Y complacerte en noches venideras como esta.

Por eso te quiero,
porque alumbras mi ventana,
y mi balcón.
Por eso no dejaré nunca de mirarte,
de buscarte,
de ver las estrellas y el mar
como una pintura más.

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