Mi isla de supervivencia

Gracias madre por haberme dado la vida. Tú eres la persona que más quiero en este mundo. Sí que es verdad que has sido muy enérgica y no parabas de exigir nunca. Toda mi vida ha sido una lucha y no veía el día que me pararas de exigir cosas. Pero lo que soy hoy te lo debo a ti. Cuando yo te decía que no era igual que los demás, tú me decías: «¿Qué prefieres, quedarte sentada en una silla o seguir adelante?».

Sin ti no hubiera podido salir adelante. El día que no lo seas, qué será de mí? Recuerdo una frase que me decías: «Te enviaré a una isla de supervivencia». A esta isla ya me enviaste en 2005 cuando me fui a vivir independiente. Yo no era partidaria porque era muy miedosa. Pero gracias a que tú me animó, he descubierto que puedo confiar más en mis posibilidades. Eres mi motor para seguir adelante. Por ello, sólo me queda decirte: gracias madre!

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