HISTORIA DE INVIERNO

Habitaba en una historia real
de besos vírgenes
Y caricias de pasión.
Fue un amor de nobleza
y de entrañable valor.
Un valor de semejante belleza
cuyos ojos azules brillaban
como el cristal.
Y tan de plata que eran.

Parecía una luna
de noche marchita
cuyos pétalos rojos
como el carmín mismo
lucían como una llave de oro.
Deseaba irme;
pero no pude.
Mi llama de existencia
se iba apagando
como el fuego mismo.
Mi pelo avivaba
en una eterna mirada.
Devoraba poco a poco
mi cuerpo en una noche de coral intenso.

Fue mi historia.
Fue mi auténtico romance de ensueño
que embelesaba mi tez,
mi dulce romántica sonrisa
que engancha a todo aquel
que me miraba,
que me envenenaba como la sal
que almidonaba.
De aquel que se enamora
De alguien bello,
irresistible
como una rosa en invierno.
Siempre letal,
siempre hermosa
de jardín azul
y de luz abrasante
que dominaba los rayos de sol
de esperanza ciega, infernal y resplandeciente
como un cantar de sueño.

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