NUTRIENDO LA OSCURIDAD

El pasado día 6 de diciembre de 2016 decidí ir a cenar a un restaurante bastante curioso. Su nombre es «Dans Le Noir» (en la oscuridad) que está situado en el Paseo de Picasso número 10 de Barcelona, ​​al lado del Parque de la Ciutadella. Si decidí ir a este restaurante es porque se cena a oscuras y lo que se pretende es poder experimentar el sabor de cada elemento nutritivo que vas comiendo y bebiendo.

Debido a la ilusión que me hacía ir, decidí no ir solo y le propuse a una buena amiga mía, Montse Garcia, que es una gran persona, que se añadiera.

La experiencia fue inolvidable. Todo era oscuro. No se veía nada. Me solté para experimentar y comer sin cubiertos. Me hizo ilusión reconocer los alimentos a través del tacto y el gusto sin necesidad de verlos. Nos contaron que hacen menú de invierno y de verano. En esta época del año toca el de invierno. En el mes de marzo el menú cambia y se sirve el de verano. Yo pienso volver para poderlo probar.

Averiguar lo que comes

La gracia del restaurante es conseguir averiguar qué es lo que has comido y también buscar maneras de resolver los inconvenientes que te vas encontrando a medida que vas comiendo completamente a oscuras.

Lo primero que nos dijeron es que teníamos que decidir entre tres menús de los que sólo te hacen saber el precio y las características: un menú de 37,90€, que es lo más sencillo que incluye primer y segundo plato o segundo plato y postre, sin bebidas; otro de 42,90€, el completo, que incluye primer plato, segundo plato y postre sin bebidas; y por último, el más bueno, de  64.90€, que es el de degustación y que incluye una copa de cava, entrante, primer plato, segundo plato, postre y tres copas de vino. En caso de querer un postre o entrante extra se suman 5€.

Antes de entrar te preguntan si eres alérgico o intolerante a algún alimento para evitar posibles problemas de alimentación. Se recomienda ir al WC previamente para no tener que salir a media cena y también lavarse las manos porque posiblemente se vayan a utilizar.

Seguidamente se forma una fila y se pide poner la mano izquierda sobre el hombro de la persona que se tiene delante, para así podernos mover de forma conjunta hasta llegar a la mesa que nos corresponde. La mano derecha tiene la utilidad de apartar las cortinas que nos podamos ir encontrando por el camino. En la mesa sólo nos encontramos una servilleta, un tenedor y un cuchillo.

Camareros implicados

Se nos pidió que por favor evitáramos levantarnos de la mesa, alzar las manos y hacer movimientos bruscos para no provocar incidentes a los camareros y a nosotros mismos.

El camarero que nos sirvió ese día, que tiene por nombre José Luis, es un chico muy simpático y a la vez invidente.

Dans le noir_1

Los camareros se ayudaban de unos carros para llevar la comida a la mesa. Y si lo sé es por el ruido que oí y no porque lo viera. Deduzco que es así.

El camarero es quien te proporciona la bebida y la comida en todo momento. La bebida te la da en la misma mano. Hasta que no la coges, no la deja ir. Los platos te los ponen ellos mismos y antes de retirarlos te preguntan si ya has terminado.

Una experiencia para repetir

Una vez finalizado el festín nos retiramos en hilera, tal como entramos. Para terminar, nos explicaron con todo detalle que es exactamente lo que comimos y bebimos; y como no, pagamos los euros.

Para concluir el escrito decir que vale la pena experimentar un momento como éste en un restaurante tan especial tanto porque trabajan personas con discapacidad visual como porque se experimenta comer en plena oscuridad.

¿Os animáis?

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