CÁNTICO HACÍA TI

Te cantaba hacía ti.
Bajo el manto, a la luz de la luna.
Acariciaba tus perlas
cuando me acordaba de ti,
andando.
Estuviste tan cerca de mi corazón,
que podía tocarte
bajo la luz de las velas.

Te cantaba hacía ti, Luisa.
porque te marchaste,
sin despedirte de mí.
Ni me besaste.
Al menos pude ver tus ojos
y el carmín de tus comisuras.
Pero brillabas tanto,
en esa playa,
en esa pintura de acuarela,
que me hiciste feliz
y estar en calma.
Te cantaba hacía ti, Luisa.
Porque tu alma
es como una paloma blanca
que vuela sin ser vista
dando cánticos y aire
para poder respirar.

Te cantaba hacía ti, Luisa.
Porque quería oír tu voz
para poder levantarme cada día
y ver una sonrisa.
En esas hojas levitadas,
en esa brisa fugaz
y húmeda,
que te agarraba sin pensar.

Te cantaba hacía ti,
mi Luisa querida.
Porque mis lágrimas
son como un tupido velo
alzándose sin más,
en esas bellas colinas de sal.
Te cantaba hacía ti, Luisa.
Y no es por amor
sino por pura alegría
al recordarte
en ese espejo que te vi
en nuestro primer momento.

Ese espejo
en el que nos aguardábamos
en esa luna llena
de una dulce Marbella.
Sin recorrido y sin final,
pero allí estabas tú,
mojada en el agua,
en tu canto nupcial.

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