¡Gracias por todo, Luis Enrique!

Llego la noticia la que algunos presagiaban después de tanta incertidumbre con el futuro del técnico asturiano Luis Enrique Martínez. Ya tenemos una fecha determinada: al final de la presente  campaña dejara de ser el entrenador del F.C. Barcelona.

Desde que cogiera los mandos en 2014 hasta la actualidad, los números demuestran que ha superado todos los registros. En la temporada 2014/15 conseguiría Liga, Champions y Copa del Rey. En la 2015/16, Supercopa de Europa, Mundial de Clubs, Liga y Copa. Y en la presente temporada 2016 /17 ha ganado la Supercopa de España y sigue luchando por la tripe corona (Champions, Liga y Copa del Rey).

Salta a la vista que en tres temporadas ha conseguido 8 de los 10 títulos posibles, por lo que es evidente que el desgaste es considerable durante este periodo de tiempo, sobre todo porque mejoro con creces los registros de Pep Guardiola.

Por todo ello es seguro que todos coincidiremos cuando le decimos: ¡Gracias por todo, Luis Enrique!, pero hasta que llegue el último día la plantilla es consciente de lo que se juegan y ahora más que nunca tienen que ser una piña.

Así lo resumió el propio Luis Enrique en unas declaraciones el pasado 2 de marzo dijo: “No renovare mi contrato. El motivo de esta decisión es la manera que tengo de vivir esta profesión. Tengo muy poco tiempo para desconectar necesito descansar”.

Oyéndole decir todo eso, se constata que la decisión ya la tenía tomada desde hace tiempo. Haberlo dicho ahora  ha pillado por sorpresa tanto a la plantilla como a su presidente, Josep Maria Bartomeu.

Quiniela de nombres

A partir de ahora ya empiezan a hacer quinielas y suenan apuestas más seguras dentro de un amplio abanico de nombres: Koeman, Unzué, Jürgen Klopp y Eusebio, que de la misma forma que van saliendo se van autodescartando. Tanto Jorge Sampaoli, técnico del Sevilla, como Ernesto Valverde, del Athletic de Bilbao, son los que más gustan al aficionado.

Sea el que sea el elegido, es evidente que se avecinan aires de cambio en Can Barça de cara al 2017/18, y con un solo reto para su sucesor: un listón bastante alto que tendrá que superar. Pero una cosa tendrá que aprender el sucesor: que tanto los ideales al igual que el propio estilo son intocables.

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