UNA VOZ QUE QUIERE ENAMORAR

Hace ya muchos años que abandoné una afición que precisamente me gustaba porque me llenaba la vida y tenía siempre la alegría en mi sonrisa. La afición que tenía era mi voz, pero desgraciadamente la dejé apartada. Me sentía un poco mal porque había pasado el tiempo y no la había tocado por nada.

Muchas veces cuando bailo, me entran ganas de cantar. E incluso por las calles canto, cunado creo que estoy sola. Pero no es así, hay mucha gente. Por eso intento no cantar y no subir el tono de voz, sino me tomarían por loca.

Aunque tuve una etapa muy bonita. Canté en un coro pero duró sólo un año. Así que me dio por cantar en la ducha y mi padre me llaman «gorgoritos». ¿Y qué pasa si me gusta cantar bajo el agua o al estar sola? Es una facilidad que tengo y estoy contenta. Me encantaría volver a hacerlo y no me importaría ir a un karaoke un día. Pero el problema es que soy muy vergonzosa y cuando estoy de cara al público me pongo nerviosa y me siento miedosa. Las multitudes no están hechas por mí. Quizás si se tratara de teatro improvisado, para mí sería genial porque podría mostrar la voz dulce que puedo hacer.

DESEOS

Yo tengo un deseo personal sobre mi voz. Sí que es verdad que estoy ansiosa por conocer Gerard Ibáñez, director de la coral ‘Deu de veu’ que ganó una edición del programa Oh Happy Day de TV3. De ahí que creo que es importante conocerlo. Mi deseo es poder hablar con él, cantar juntos y que me pueda ayudar vocalmente. Tengo la voz rota ya que no lo uso nunca y quiero utilizarla de alguna manera.

Espero que alguien pueda conocerme como persona y me valore por mis conocimientos artísticos y no como la Beatriz poeta que conoce.

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