DISCRIMINACIÓN DE ALTOS VUELOS

En los últimos días, en las estaciones de la red del metro de Barcelona se pueden ver los pósters de una campaña lanzada por Aeroflot, la compañía aérea estatal rusa, que publicitan una oferta de destinos a varias ciudades asiáticas vía Moscú. La imagen del anuncio muestra una guapa azafata ataviada con el uniforme característico de la aerolínea, tras la que se ve el skyline de Shangai, en China.

APARIENCIA ANTES QUE EXPERIENCIA

El verano pasado, el director general de Aeroflot (último vestigio de la extinta Unión Soviética con el logotipo de la hoz y el martillo flanqueados por dos alas), Vitali Savelyev, decidió convertir la idílica imagen publicitaria de la compañía en norma para los vuelos internacionales. De este modo, todas las azafatas que la aerolínea tiene en plantilla fueron sometidas a un examen de constitución y aspecto físicos. Sólo aquellas auxiliares de vuelo que encajan en los parámetros de belleza establecidos por el ente de aviación ruso, pueden optar a las rutas internacionales, las mejor remuneradas. Por el contrario, las que pasan de los 40 años de edad o gastan una talla por encima de la 40, han quedado relegadas a los trayectos locales operados de madrugada dentro del territorio nacional ruso, a pesar de acumular, en muchos casos, una dilatada experiencia dentro del aviación civil.

UN PASO AL FRENTE

Yevgeuinia Magurina, una de las empleadas condenadas al ostracismo por no cumplir los requisitos estéticos impuestos por Aeroflot, denunció públicamente las praxis aplicadas por la aerolínea a través de la emisora ​​de radio Svoboda. Ante los micrófonos, la azafata relató cómo algunas compañeras en su misma situación, trataban de adelgazar desperadamente, obsesionadas a entrar en el limbo de las rutas transcontinentales. Magurina, con 17 años de trayectoria dentro Aeroflot, se encuentra desde el pasado otoño inmersa en un pleito contra la compañía del símbolo comunista por lo que el auxiliar de vuelo considera un caso de discriminación por cuestión de edad.

LA ESTÉTICA EN DETRIMENTO DE LA ÉTICA, TAMBIÉN EN LOS INFORMATIVOS

Las situaciones de marginación por cuestiones de imagen ideal no son sólo inherentes a Aeroflot, sino que también se han dado en el ámbito de la televisión, y más concretamente en los espacios informativos de algunas cadenas que anteponen la presencia al rigor informativo . El ejemplo más claro de esta praxis es el encarnado por Rosa María Mateo que, con una trayectoria periodística de 27 años en Televisión Española presentando el Telediario o Informe semanal, fichó en 1993 por Antena 3. Sin embargo, el 2003 la cadena privada la despidió a los 61 años de edad.

En la otra cara de la moneda se encuentra el incombustible Matías Prats (como Rosa María Mateo, ha desarrollado su carrera profesional tanto en TVE como Antena 3), que a sus 66 años sigue en la brecha. Este doble rasero valora en diferente medida el aspecto de un hombre que el de una mujer. La excepción que confirma la regla la personifica Ana Blanco que, desde 1990 está al frente la edición del Telediario de las 15 horas.

EN LA BBC TAMBIÉN CUECEN HABAS

La periodista Miriam O’Reilly presentaba el popular programa Counrtyfile, emitido por la BBC cuando en 2009 el ente público británico suspendió el espacio. Este hecho comportó una demanda contra la cadena pública británica interpuesta por O’Reilly por despido improcedente por razones de edad (la periodista tenía entonces 53 años), que ganó.

La experiencia es un grado, aunque en un mundo tan superficial como el actual lo único que cuenta es la apariencia.

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