VIVIR COMO CUALQUIER PERSONA

Hola soy Ana Caralt y hoy os hablaré de mi experiencia viviendo sola. En un primer momento me costó mucho pero ahora me divierte estar sola. Yo soy una persona que tiene parálisis cerebral y tengo miedo a todo lo que es desconocido para mí.

Todo era una montaña: ir a hacer una radiografía, ir al médico, seguir las tareas domésticas… En general todo me costaba mucho. Ahora todavía tengo miedo pero es más controlable.

A medida que me fui haciendo mayor y superando cosas, me plantearon un reto muy grande: irme de casa los padres y vivir independiente. Esto fue el otoño de 2005.

«Me voy a casa»

En la escuela donde yo estudiaba Formación Profesional adaptada transformaron un espacio que no utilizaban en vivienda. Mi madre me apuntó a la lista de solicitantes para poder acceder a ese piso. Cuando tuvieron tres interesados ​​nos hicieron el contrato para entrar a vivir. Pero teníamos claro que no queríamos un piso tutelado. Es decir: con un monitor dentro de la casa. Por ello, el asistente social nos habló de la Fundación Catalana Síndrome de Down (FCSD) que hacía la tarea de seguimiento. Entonces, fui a hablar con Pep Ruf, coordinador de la Vida Independiente de la FCSD, que pasaron a hacer el seguimiento.

El servicio de apoyo a la vida independiente de la FCSD se llama «Me voy a casa» y tiene por objetivo que la persona con discapacidad intelectual pueda vivir por sí sola con la máxima calidad de vida.

A mí esa situación no me hizo sufrir nada, si bien es cierto que no quería irme de casa. A medida que los meses iban pasando estaba más nerviosa porque era algo nuevo para mí y no sabía si sería capaz de hacerlo. Por fin llegó el mes de noviembre y empecé la aventura de vivir independiente con Óscar y Mireia. Recuerdo con nostalgia los primeros días de convivencia.

Como todos trabajábamos y teníamos que entrar temprano a trabajo, la persona de apoyo en el hogar venía por la mañana para despertarnos. Esto duró una semana. Después ya nos despertábamos nosotros. En cambio, venía todas las tardes para ayudarnos. El martes lo destinábamos ir comprar y los jueves hacíamos la limpieza de casa y poníamos lavadoras. El miércoles cada uno hacía sus cosas. Finalmente, nos fuimos organizando y sólo vino dos veces la semana, martes y jueves.

Quedarme sola en el piso no lo hice nunca. Aquel piso no me lo hice mío y nunca me gustaba estar sola. Ha habido una evolución gigante, los miedos que tenía cuando empecé ahora no los tengo. No tenía la confianza que tengo ahora. A medida que he ido haciendo las cosas me doy cuenta que soy capaz de hacerlo. Ahora ya no me es ningún problema quedarme sola. Lo vivo de otra manera, como cualquier otra persona. Gracias a mi madre, mi familia y el equipo de la FCSD que me han ayudado, he llegado muy lejos y vivir sola ya no es un problema.

Ahora que ya han pasado doce años animo a todos los que quieran ser independientes, tengan o no discapacidad, que lo prueben.

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