El círculo que nos ayuda a vivir independientes

En otro artículo he explicado lo que es para mí la vida independiente, más conocida como el servicio «Me voy a casa», que es el programa de apoyo en el propio hogar. Siempre que explico en qué consiste es para animar a las personas con Síndrome de Down u otras discapacidades intelectuales a que formen parte del programa.

Pero lo que hoy quiero explicar es cómo funcionan las reuniones del círculo en las que los usuarios que estamos haciendo vida independiente somos el centro. Es decir, giran en torno a nosotros.

Los círculos están formados por personas de confianza elegidas por nosotros. En estas reuniones hay libertad de expresión: todo el mundo puede pensar, opinar y hablar con toda la confianza del mundo y sin el temor de bloquearte y quedarte en blanco, como me pasaba al principio. Lo más importante es que no nos juzgan. Las personas de nuestro círculo respetan nuestras decisiones.

Estas reuniones del círculo permiten organizar nuestros soportes naturales. Organizo mis vacaciones, los viajes con el grupo de amigos, los cursos que haré el próximo año, como celebrar cumpleaños y otras festividades, la cena de San Juan, etc. Además, tratamos temas de interés como trámites burocráticos, cuestiones médicas, horarios de apoyo, la CPAP (que es un dispositivo respiratorio para prevenir apneas durante las horas de sueño) y cuántas horas estamos con el dispositivo ya qué hora tenemos que ir a dormir para cumplir con las horas de sueño con el aparato en marcha.

Contacto con las familias

Estas reuniones son otro punto de contacto con las familias, aparte de las llamadas telefónicas. En estas reuniones del círculo ponemos cara y nos conocemos en persona cuando hay cambios con las personas de apoyo.

La intención de estas reuniones de círculo es organizar los apoyos naturales e informar a nuestras familias de lo que hacemos, pero nunca para que nos digan lo que tenemos que hacer y lo que no.

En definitiva, sirven para que cuando nosotros tomamos nuestras decisiones se respeten. Me acojo a mi derecho a decidir.

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