ESENCIA DE BACO

Entre aquellos ojos verdes pardos
yo me perdía en ese cuerpo gigante,
robusto,
entero.
Me dejaba acariciar por su rostro,
por su pelo,
por su suave mentón excitante,
que me embadurnaba.
Dejaba todos mis sentidos dormidos,
sus bellos labios me embriagaban
y me llegaban hasta el cuello,
Absorbiéndome como si fuese un vino negro.

¡Era irresistible!

Yo a su lado era una bella durmiente
y me besaba con delicadeza,
me trataba como una princesa encantada
y me hacía viajar ante mis curvas desnudas
que se volvían una fragancia de besos en el aire.
Aún olía a su cuerpo embriagado de deseo tomándome como si fuera una rosa aterciopelada.
Sus carnes para mí fueron como el vino

Y cómo la fruta madura.
Deseándole aún más,
bebiéndole el agua,
saciándome de su alma,
de su vida.

Con él fue un irresistible sabor a alcohol.
Ese gusto de viñedo bañado en zumo,
en sangre de uva.
No quería parar, era constante.
Quería seguir ahogándome en él;
estando en su cuerpo,
en su corazón de esencia a caballero.

¡Pero qué digo!

Tan solo me lo he imaginado.
Viéndole entre hojas,
barricas y hiedra,
Semidesnudo.
Tan solo para arriba mirándole;
su cara,
sus brazos,
sus pectorales.
Bajo los rayos de ese sol de buena mañana
en campos de viñas y parras.

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