LA MIRADA POÉTICA

Desde pequeña que me gusta la lectura. He leído mucho y de todo: desde ‘El zoo de Pitus’ de Sebastià Sorribas, hasta la poesía de Antonio Machado. En definitiva, he leído prosa, dramaturgia y poesía. De todos estos géneros me quedo con la poesía porque me ha aportado mucha vida y energía. Por ello, he pasado de lectora voraz de poesía poeta, haciendo escala en la rapsodia e incluso he publicado un libro de poemas.

TRES AÑOS COMO RAPSODA

De toda la vida he sido muy tímida y cuando tenía que leer en público tenía mucha vergüenza. Pero cuando se trataba de poemas, era otra cosa y me salía fuego y pasión; algo que no es normal en mí.

Con la poesía supero la vergüenza. He tenido la oportunidad de recitar el Palau Robert el poema de Zoraida Burgos «Sólo la voz» en el acto de la Institución de las Letras Catalanas en el marco del Día Mundial de la Poesía. Otro año recité un poema de Olga Xirinacs y tuve la oportunidad de conocer Elena Gadel.

También he recitado en el Parlamento de Cataluña. Fue un poema de Salvador Espriu en motivo del año Espriu. Y el palacio de la Generalitat recité un poema propio sobre los 30 años de la Fundación Catalana Síndrome de Down.

Todo fue un éxito. No me espera a que como rapsoda fuera haciéndome camino.

EN UN MUNDO DE LETRAS

En la escuela ya escribía. Empecé haciendo pequeñas redacciones, descripciones e historias. Lo que no me imaginaba, es que haría guiones o que estudiaría poetas y sus poesías.

Cuando descubrí el poema «Cel de palla» de Pere Quart me salió de repente una vena que desconocía.

De la mano de Fàsia-Eixample, me presenté a los Juegos Florales de escuelas de Barcelona con un poema de pareados. Nunca había hecho ninguna y por sorpresa gané. Esto me animó a seguir haciendo recorrido entre poemas.

Me acuerdo de la primera que hice: fue un poema sobre el amor; esta vez sin pareados. Era muy bonito. Se titulaba «Gelatina». Me gustó tanto escribirlo, que continué haciendo poemas.

Veo poesía en todas partes. Esto debe de ser por los pequeños detalles que se esconden en nuestra vida cotidiana. Me gusta descubrirlos. Por ejemplo, nunca os fijaríamos como está metido aquel objeto, como lo han trabajado, como lo han construido y cómo la han decorado. Yo lo hago. Todos son matices, colores, cuadros… que despiertan la curiosidad de cualquier persona con alma de poeta. Y yo me considero una de ellas.

UN PROCESO DE FANTASÍA

La creación de un poema nace mediante los sueños, las ilusiones y la imaginación más pura. No debe extraerse de una obra de teatro, ¡no!

Se obtiene de la retentiva, de la sensibilidad, de lo que te gusta, lo que amas, de lo que deseas. Todo es un círculo de amor, que ayuda a transformar la belleza de la poesía.

El proceso de fantasía comprende todo lo que ves en general, como expresas lo que sientes y como lo escribes. Así me inspiro yo. También los viajes y de la naturaleza en sí, es mi corazón. No puedo dejar a mi corazón apartado, no podría vivir y me quedaría marchita. Por lo tanto, la poesía es el aire que me hace respirar, suspiró.

LA POESÍA ES UN CUENTO

Todo mi recopilatorio de poemas, son como cuentos y los he compartido tan EXIT21 y en Culturízate. Unos se verán un poco más sencillos y otros, más divertidos; como es el caso de «Transilvania», «Círculo Azul» o «Pastelería trouvé».

De tanto trabajarlas, me enamoro constantemente del pensamiento y de las palabras. Algunas de estas poesías son «Buscando respuesta», «Hojas de otoño enamorada», «Por primera vez», «Dulce beso» y «Máscaras de mariposa». Estas están hechas de mis propios recuerdos.

MI PUESTA DE LARGO LITERARIA

«Cant d’alzina» es el libro que he publicado este año y también tiene tesoros interesantes, que los he extraído de varias piezas de mi vida, como «Páginas de un libro», «Acuarela de Rosa», » canción de Muñecas», «Sepulcro de noche «, «Alma de tierra» y «Poema 10». Están hechas con diferentes tonalidades, con las que yo, como poeta, he jugado. Me he divertido, he llorado, me he emocionado, me he enternecido, he huido y también he recordado la nostalgia de volver a ser pequeño.

En definitiva, la poesía es un juego con el que uno se lo puede pasar bien. Es como mirarse en el espejo, sin poderse abrazar. La mente se vuelve amplia, se nutre y se alimenta del alma. Y es así como surge la magia de un poema.

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