¿Comodidad o naturaleza?

Cada día que pasa hay una clara evidencia en las ciudades: no nos saludamos, no nos conocemos y, incluso, desconfiamos por miedo a que nos hagan daño. Además, esto se puede incrementar debido a la globalización que estamos teniendo y que comporta más diversidad cultural.

¿Cómo podríamos cambiar todo esto para generar una convivencia más humana y cercana para todos juntos?

Menciono esto porque en los pueblos todos se conocen y se sabe de qué pie calzan todos. Pero, a la vez, se respeta una convivencia y una armonía concreta, como saludar cuando una persona se cruza con otra, establecer conversas para saber cómo está todo el mundo, etc.

También existe diversidad de pensamientos que alguna vez hace que los vecinos choquen entre ellos.

Lo que sí que me sabe mal es que en una ciudad la vecindad no exista de forma natural y haya un desconocimiento sobre quién es nuestro vecino. Nos despreocupamos de quien nos rodea. Vivimos en un mundo de desconocidos.

Más cerca de la naturaleza

También comentar que en una ciudad es de muy agradecer la cantidad de servicios que se pueden obtener a corta distancia, por ejemplo: cines, boleras, urgencias, equipamientos, etc.

En un pueblecito es posible que se tenga que recorrer una larga distancia para obtener servicios básicos como escuelas, hospitales, ocio…

Una de las cosas que más valoro es que en un pueblo se está más cerca de la naturaleza para disfrutar de la vegetación y de todos los seres vivos que habitan. En cambio, en una ciudad, donde todo normalmente está urbanizado, el acceso a la naturaleza está más limitado. En medio de tanto asfalto cuesta encontrar un pedazo de tierra para pisar.

En una ciudad se vive muy cómodamente, pero no se respeta casi nada la naturaleza y eso no me gusta. Para mí, primero es la naturaleza y luego la comodidad.

3 Comments on “¿Comodidad o naturaleza?

  1. I q a les coiutats anem bastant com a zombies, poc connectats amb els indrets que ens envolten i amb les persones, passem pel costat de sense sostre, de persones deprimides, necessitades… persones que se senten soles i desprotegides quan estan envoltades de milers de persones.
    Aquest bombardeig d’informació constant, semàfors, aparadors, senyals de transit, pantalles, annuncis, cada persona que et creues hi ha un intercanvi d’informació que fa q el nostre subconscient no s’aturi, no descansi, esgotador…. costa trobar espais de pau, no agressius, on no t’intentin vendre alguna cosa…

    • Que bé poder gaudir dels avantatges de la vida urbana… i alhora poder connectar amb la natura regularment… efectivament, per a mi, també absolutament necessari per mantenir un cert equilibri interior…

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