Los derechos que nos pisan

¡Es alucinante! En Cuenca, expulsaron de una charla comercial a una mujer con síndrome de Down porque según los organizadores podía «asustar» a la gente. Esto ocurrió hace unos días, en pleno siglo XXI. No es algo del pasado. A Julia Leal (así se llama la persona en cuestión) no sólo le han pisado sus derechos; sino que han dinamitado su autoestima.

Este hecho nos demuestra que las discriminaciones son una realidad de nuestra sociedad. Aunque haya quien crea que es solidaria por el solo hecho de tener ongs y que éstas hagan acciones para favorecer a los más necesitados, lo cierto es que las discriminaciones existen. Os pondré algunos ejemplos.

Hace unos meses, un hotel de Vinaròs se negó a alojar un grupo de la Fundación Catalana Síndrome de Down, a pesar de haber hecho la reserva, por el solo hecho de tener el síndrome de Down. Esto supuso una gran discriminación y que las personas que querían disfrutar de unos días de vacaciones de Semana Santa no las pudieran disfrutar, ni pasarlo bien con los amigos y se sintieran mal.

Otro ejemplo de discriminación lo encontramos en Lleida. Un pub negó la entrada a un grupo de 14 jóvenes con síndrome de Down. El propietario del bar pidió disculpas y se justificó diciendo que era una «decisión empresarial» porque había personas que marchaban del pub debido a la presencia de los jóvenes. Pienso que es injusto que nos traten de esta manera. Nos sentimos mal cuando nos discriminar de esta forma.

Lenguaje discriminatorio

También en la música encontramos casos de discriminación hacia nosotros. Sin ir más lejos, el último álbum del cantante Enrique Bunbury publicado este otoño pasado tiene una canción con una letra que contiene las expresiones «subnormales» y «retrasados ​​mentales» para criticar la clase política. Este cantante utiliza un lenguaje despectivo para discriminar seleccionados y, encima, insultar.

Y otra cosa que aún nos discrimina y nos hace muy mal es cuando los medios de comunicación a la hora de hablar de nosotros equiparan el síndrome de Down (o cualquier discapacidad intelectual) con la enfermedad o dicen que la «sufrimos» o que estamos «afectados». Por ejemplo, el diario «20 minutos» publicó una información sobre la modelo australiana Madeline Stuart, que tiene el síndrome de Down. El error fue que el rotativo escribió: «… Madeline Stuart, australiana de 18 años que padece el síndrome de Down».

Para mí, esto es una discriminación como un piano. Nos llenamos la boca de integración social y laboral, pero la realidad es que los medios de comunicación no nos lo están poniendo fácil.

Queremos votar

También hay discriminación cuando no nos dejan ejercer nuestro derecho a voto. Yo tengo el síndrome de Down y voto, pero hay personas a las que se les ha negado el derecho a voto. Que nos nieguen este derecho a voto va contra el artículo 14 de la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos de las personas con Discapacidad que España ratificó en 2007 y que ahora todavía no se cumple.

Cuando en 1791 Olympe de Gouges reivindicaba en Francia los derechos de la mujer, entre ellos el derecho a voto, fue guillotinada. No fue hasta el 1931, cuando Clara Campoamor consiguió que las mujeres pudieran votar por primera vez en España y dejaran de ser discriminadas. Hoy en día, la mujer puede votar sin ninguna condición.

Pero el derecho a voto todavía no lo pueden ejercer todos. A las personas con discapacidad intelectual al que un juez les ha negado el derecho a voto, ¿cuándo podrán votar? ¿Cuándo podrán tener la plena integración?

Triple discriminación en el trabajo

En el trabajo también nos discriminan. Tenemos una triple discriminación: nos cuesta más encontrar trabajo, nos pagan menos y nos dan los peores trabajos.

Si bien es cierto que ahora la sociedad es más solidaria, aún hoy existen casos de discriminación hacia las personas que tenemos discapacidad intelectual. No debemos bajar la guardia ni dejar pasar ningún caso donde se pisen nuestros derechos. Si realmente queremos la plena integración, tenemos que luchar para acabar con las discriminaciones. Este es un objetivo compartido. Es la lucha de todos.

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