Avidez por REFRESCAR LA MEMORIA

Aunque el verano está tocando su fin, aún quedan días para disfrutar de los helados. La canícula y la alta incidencia de luz natural invitan a saborear este refrescante dulce.

En España se consumen, en promedio, unos 151 kilos de helado cada año, según fuentes de la OBS Bussines School.

De este producto se puede encontrar de diversos gustos, formas y marcas. Sin embargo, hasta hace 25 años, existió una marca llamada Avidesa, la que compartió mercado con Frigo o Miko.

Luis Suñer

DEL AVÍCOLA EN AVICOLA

Luis Suñer fundó en 1956, a su Alzira natal, Avidesa (acrónimo de Avícolas y Derivados, S.A), inicialmente una explotación dedicada a la cría de pollos. En 1964, el empresario valenciano cambió la actividad del negocio para dedicarse a la producción de helados. Se fabricaban de crema y de extracto de zumo frigoritzat, como el Avicola.

De hecho, dentro del logotipo más primitivo de Avidesa, había dibujados tres polluelos en la parte superior, y un polo abajo. En otra versión del emblema, sobre la marca aparecía en mayúsculas, el nombre de Luis Suñer, y el de Alcira, abajo.

EN LA VARIEDAD ESTÁ EL GUSTO

Las cartas de helados Avidesa (ya fueran de crema o de extracto de zumo congelado) abarcaban nombres como el citado Avicola, Aviguay, Avipush, Bipo, Crock & Roll o Apolo. Dentro de la gama, también había cabida para los más pequeños, con referencias como el Aviconito o Trafikito, complementado por Semaforito, ambos con golosina de chicle incorporada.

En sus últimos años, Avidesa comercializó Avigur, un helado elaborado con yogur envasado en tarrina, y en formato de cono de galleta, como el Apolo.

PUBLICIDAD FRESCA Y ANIMADA

Para promocionar algunos de sus productos, Avidesa apostó por unos spots en que los dibujos animados eran los protagonistas absolutos. Entre estos, están los que evocaban los cuentos clásicos infantiles en clave contemporánea y de playa, con títulos tan ocurrentes como Caperucita Roja y el lobo de mar, Heladino y el genio de la lámpara o Blancanieves y los siete heladitos.

Avidesa

Sin embargo, en el anuncio del Aviguay aparecía una alucinante cantante en dibujos animados, entonando al sonido del Hawaii Bombay. El personaje parecía inspirado en el que representa Madonna en el videoclip del tema Who s that girl. El eslogan bajo el logotipo rezaba inicialmente “El arte del frío”, el cual, posteriormente permutó en “Con mucho gusto”.

IMPLICACIÓN EN EL DEPORTE

Avidez tuvo un papel capital en el patrocinio deportivo. Va esponsorizar la selección española de fútbol, ​​como lo demuestra un spot protagonizado por el jugador de la Roja, Julen Guerrero.

La marca heladera se convirtió en el patrocinador oficial del Mundial de fútbol disputado en España en 1982. El club de balonmano Alzira, existente entre 1989 y 1995, lució el logotipo de Avidesa en su equipamiento.

UNA EMPRESA QUE SE FUNDE

La muerte de Luis Suñer en 1990, dejó Avidez en una situación financiera agónica. En 1991, Conelsa, la filial del BBV (el actual BBVA) en el sector de la alimentación, lanzó una OPA sobre la empresa heladera. Esta operación, que implicaba la adquisición del 75% de las acciones de Avidesa en Bolsa, selló su fallecimiento.

En 1993 Conelsa vendió la compañía de Alzira a Nestlé, con lo cual, sus productos pasaron a comercializarse sotes las marcas Camy y Miko.

LA NUEVA AVIDESA

Diez años después de ser absorbida por la multinacional suiza, en 2003 (año de la desaparición de Miko), Guillermo Lamfus, resucitó Avidez bajo el nombre de Ice Cream Factory Comaker (ICFC). La nueva empresa, establecida en la misma Alzira, fabrica helados de marca blanca para las tres principales cadenas de distribución alimentaria en España.

LOS VESTIGIOS DE UN PASADO MEJOR

Las modernas instalaciones de ICFC coexisten con la antigua fábrica de su predecesora, la que se encuentra visiblemente deteriorada, llena de escombros y socavones. El vetusto inmueble ha sido testigo de momentos dulces, como cuando la plantilla de Avidesa fue agraciada con el Gordo de Navidad en 1968.

Entre sus paredes, también sucedió un dramático episodio en 1981: el secuestro de Luis Suñer a manos de la banda terrorista ETA. Hoy en día, la ruinosa factoría sirve de refugio a los okupas.

Han pasado 25 años desde la quiebra de Avidesa. Pero aquellos que hayan nacido antes de 1993 (al menos la mayoría), recordarán una marca irrepetible. Los más nostálgicos sentirán avidez para refrescar la memoria.

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