LA PRIMERA OBRA, EL ÚLTIMO RECLAMO

Situada en la calle de las Carolinas, en el distrito barcelonés de Gracia, se encuentra una singular finca modernista. Se trata de la Casa Vicens, la primera obra proyectada por el no menos singular arquitecto Antoni Gaudí. Desde el 2017, está abierta al público como museo.

DEBUT ARQUITECTÓNICO

En 1883, el comerciante y corredor de Bolsa, Manuel Vicens, encomendó a un novato Antoni Gaudí de treinta años su primer proyecto.

El proyecto en cuestión consistía en una residencia estival ubicada en la entonces villa de Gracia (quedó anexionada como distrito de Barcelona en 1897).

El encargo hecho por Vicens estuvo finalizado en 1888. Gaudí plasmó en el diseño de la Casa Vicens su fijación por la naturaleza. Dado que el inmueble colinda con el convento de San Vicente de Paúl, fue concebido como si de una planta trepadora se tratara.

Las reminiscencias orgánicas están presentes en algunos elementos. La valla que rodea el perímetro del jardín está formada por hojas de palmito forjadas en hierro fundido.

INFLUENCIAS EXÓTICAS

La arquitectura de la Casa Vicens fusiona el Modernismo con el estilo islámico (mudéjar), presente en elementos como las aberturas sobre los balcones de la primera planta.

Un elemento característico del edificio son las baldosas que cubren parcialmente la fachada. La originalmente vasta parcela de jardín que se extendía hasta la avenida Príncipe de Asturias, incluía el templete de Santa Rita.

rajola Casa Vicens

INTERIOR MÁGICO

El espacio interior de la Casa Vicens está distribuido en tres plantas. Cabe destacar la sala de estar, decorada con efecto de trampantojo. Y es que en el techo hay pintado una falsa cúpula con motivos vegetales que crean la ilusión óptica de encontrarse fuera, a pesar de estar en un espacio cerrado.

Los techos están repletos de esgrafiados (grabados decorativos), un recurso estético propio del arte mudéjar.

REDUCIDA LA MÍNIMA EXPRESIÓN

Desde su inauguración, la Casa Vicens ha experimentado diversas transformaciones. En 1925, la primera obra de Antoni Gaudí fue ampliada por la adquisición por parte de la familia Jover. En 1935 se incorporó un nuevo módulo en la parte posterior del inmueble.

En 1946, la casa Vicens cedió terreno de jardín al Ayuntamiento de Barcelona. Esto propició que en 1963 buena parte de la parcela fuera destinada a la edificación de viviendas.

A partir de entonces, el entorno de la finca modernista es como lo vemos actualmente, con un jardín reducido a la mínima expresión.

DE PROPIEDAD PRIVADA EQUIPAMIENTO PÚBLICO

En 2005, la Casa Vicens fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Nueve años más tarde, en 2014, los herederos de la familia Jover vendieron la propiedad a MoraBanc.

La entidad andorrana condicionó esta joya del Modernismo como un museo dedicado a la vida y obra de Antoni Gaudí. Gracias a esta iniciativa, desde noviembre de 2017, el público puede descubrir al genial arquitecto reusense en toda su dimensión y profundidad.

Así pues, la primera obra del maestro del Modernismo, se ha convertido en el último reclamo cultural de Barcelona.

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