TRÍPTICO TEATRALIZADO

El pasado 1 de julio tuvo lugar en el espacio Calabria 66 la muestra de teatro amateur, organizada por la Fundación Catalana Síndrome de Down (FCSD). En la edición de este año se ha optado por escenificar el tríptico En el día a día como tú. Este folleto con vocación pedagógica pretende inculcar un trato digno e inclusivo hacia las personas con síndrome de Down.

ARRIBA EL TELÓN

El espectáculo comenzó a las 19 horas con la presentación a cargo de Júlia Reiffs,

profesora del curso de teatro de la FCSD. Reiffs explicó a los asistentes a la velada (trabajadores, usuarios de los servicios de la entidad, y familiares) las circunstancias e intenciones que propiciaron una obra más corta de lo habitual.

ATREZZO LIMITADO

Los elementos escénicos utilizados para recrear las situaciones ilustradas en el tríptico se limitaban a un tendedero de ropa plegable a modo de superficie horizontal (una mesa, una cinta de supermercado …) y unos taburetes.

INDICACIONES CLARAS Y PRECISAS

En el primer sketch de la función recreaba una situación cotidiana en el ámbito laboral. Escenificaba una empresa en la que un jefe encomienda una serie de tareas a un trabajador en situación de discapacidad intelectual. Pero a este le cuesta entenderlas. El mensaje de esta viñeta reza: “Dame instrucciones claras. Puede ayudarme una imagen, un escrito, un texto… “.

SÓLO EN CASO DE NECESIDAD

En el segundo número se interpretaba una velada en un restaurante protagonizada por un padre y su hijo con síndrome de Down. Cuando el camarero se les acerca para tomarles nota de lo que han elegido de la carta el padre pide por su hijo.

Esta escena vendría a reivindicar: “Ayúdame sólo si te lo pido. Quiero hacer las cosas por mí mismo”.

FLACO FAVOR

La siguiente pieza escenifica una pastelería en la que la dependienta dispensa un trato condescendiente a una persona en situación de discapacidad intelectual. Esto se traduce en que la mujer detrás del mostrador le ofrece una ensaimada gratis, a pesar de que el cliente insiste en pagársela. Tras él, pasa una persona sin discapacidad a la que la dependienta no le perdona el precio de la pasta que ha cogido. Los diálogos se corresponden con el texto: “Los privilegios me discriminan y me hacen sentir diferente”.

SIN PRISAS, POR FAVOR

A continuación se representó un supermercado. Una cajera apresuraba una clienta en situación de discapacidad a la que le cuesta colocar con agilidad la compra encima de la banda de caja. La lección en esta pieza sería: “Ten paciencia, si ves que voy lenta”.

TAN PERSONA COMO EL QUE MÁS

La siguiente situación ficticia se desarrollaba en una consulta médica. La escena estaba compuesta por una doctora, una chica con discapacidad, y su madre. La facultativa, en vez de preguntar directamente a la paciente si come bien o noche suficientes horas, se dirige a su acompañante.

La performance contaba con la presencia de tres integrantes de la obra diciendo alternamente: “una doctora, una madre, una hija”. El sketch reproduce la imagen que acompaña la frase: “Dirígete a mí aunque vaya acompañada”.

LA COMPASIÓN OFENDE

La última escena de la obra simulaba que en un vagón del metro un pasajero cede su asiento a una persona en situación de discapacidad intelectual. El contexto de esta interpretación escénica da a entender que hay que evitar la compasión y la condescendencia, como en el sketch de la pastelería.

REIVINDICACIÓN CON MÍMICA

La guinda de la función la pusieron el elenco al completo con una performance gestual reivindicando un trato digno como personas que son. A continuación, el plantel artístico saludó haciendo el saludo de rigor al público asistente.

En este tríptico teatralizado se ilustran los estigmas y prejuicios de los que son objeto las personas consideradas para muchos dignos de paternalismo o condescendencia. Lo que se representó en el espacio Calabria 66 como una ficción, debería ser erradicado en la realidad cotidiana.

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