Corazones a flor de piel

Tras el reflejo del sol sobre las aguas cristalinas

como ese espejo  de bellos cristales

que  llega a mi alma

desde el resplandor de los ojitos de mi amada.

Con tan solo el abrir  la ventana de mi ser

ya siento su presencia

en la lejanía del tiempo que nos separa.

Desde la distancia siento el erizar de mi corazón

a flor del piel.

Desde el amanecer de un nuevo día

despierto pensando en ella

con el sentir de su voz,

del suspirar en cada paso

que le lleva a estar cerca de mí.

Como el susurrar de la brisa del viento

me llega esa hermosa melodía de una canción de cuna.

A través de sus notas musicales

me dejo llevar en toda su esencia.

Bailando al compás de las estrellas del firmamento

llego a encontrar el mayor tesoro que esconde en su corazón.

Desde el sentir de los cuatro elementos esenciales:

el reflejo del agua que transmite su mirada,

el camino que juntos vamos haciendo al andar desde la madre tierra,

el intenso fuego de cada beso de nuestros labios

e incluso con la misma fuerza del viento por la que me lleva a sus brazos.

Desde la misma manera que sentimos nuestros corazones

a través de la unión de los cuatro elementos

haciendo más fuerte ese tan sentido sentimiento

que nos mantiene juntos eternamente.

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