Cuando te encontré en mi camino

En el largo camino de la vida yo empecé a caminar. Durante ese periodo de tiempo me he ido encontrando con personas que pensé que me enamoraría y que al final no han sido más que un simple espejismo.

Hasta que la encontré a ella. Desde entonces me ha cambiado la vida de tal modo que a día de hoy soy mucho más feliz.

En un instante encontré la felicidad eterna, a mi compañera de viaje al infinito de nuestro destino. Ni tan siquiera observando la infinitud de estrellas del firmamento me
Iluminaria mi alma como lo hace su mirada.

La belleza de mi amada es tan pura que me alegra la vida des del alba hasta el ocaso.

Sus suspiros me acarician y a la vez me erizan la piel como si a través del viento me llegara ese suave cantar de sirenas al unísono del oleaje del mar.

A través de su linda sonrisa observo dibujar un arco iris en el mismo cielo. Contemplo sus dulces labios de caramelo e intenso chocolate y busco la forma desesperada de besarlos
y así impregnarme de esa misma dulzura.

Me dejo llevar por su encanto, por su manera de mirarme. Por ello la quiero cada vez más. Cada vez es más evidente que esta lejanía que me separa de ella me hace morir en vida, pero mi pensamiento invoca su bello rostro.

Si tuviera el poder de parar el tiempo lo haría para sentirla a mi lado y acariciarla para que me diera el calor intenso de su piel. Sólo con eso sería el hombre más feliz del mundo.

Un día tuve un sueño. Estábamos cerca del mar, en un parque o bien en la húmeda y fresca hierva de un jardín. El lugar en cuestión es lo de menos. Lo importante es estar en cada uno de ellos con la persona que me lo ha dado todo.

Estando con ella es la vida plena.

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