A través de su mirada

Me puedo imaginar una larga noche de estrellas, a cuál
más hermosa, y dejarme llevar por la misma brisa
del mar imaginándome las caricias de sus manos.

Sentir la misma dulzura que me transmiten sus besos y
poder entrar en su alma sigilosamente. Con tan solo el
palpitar de tu corazón alegras al mío.

No hay más bello viaje que el que une su alma con la mía.
Su sonrisa me hace pensar en lo feliz que va a ser mi vida junto a ella.

Poder contemplarla a través de su ventana y mientras
duerme susurrarle al oído un suave “te quiero” como el cantar de un jilguero.

En el más bello jardín ha florecido la más linda de las flores
dando esplendor con su fragancia, aquella con la que a través del tiempo perdurará eternamente sin marchitar.

Como un bohemio voy vagando mañana y noche contando
cuantos amaneceres y atardeceres han visto mis ojos esperando poder encontrarla a través de ellos.

Y allí, en un firmamento infinito he podido sentirla en la misma oscuridad del cielo además de dejarme llevar a través de su mirada.

Una mirada celestial y tan pura como lo es el verdadero
amor con el que siento cada instante en el que estás cerca de mí.

Vamos cogidos de la mano hasta aquel lugar en donde nuestras miradas se funden en el sol que resplandece todas las mañanas.

La luna con toda su pureza es testigo de ese sentimiento tan bello que un día floreció, aquel que surgió cuando la conocí y que hasta hoy mantengo intacto como el primer día.

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