BALLET BARCELONA, INCLUSION A BUEN RITMO

Ballet Barcelona era una compañía de baile contemporáneo organizada desde el año 2004 por la Fundación Catalana Síndrome de Down (FCSD) y que estaba formada por personas que trabajaban como voluntarios.

Su objetivo principal era acercar la danza a colectivos que no podían o no tenían la posibilidad de acceder a teatros por su situación para poder disfrutar de esta forma de expresión artística.

Para colaborar con ella no hacía falta tener formación o experiencia en el mundo de la danza. El único requisito era tener un determinado nivel de compromiso para asistir a los ensayos y a las actuaciones y tener pasión por bailar.

El grupo de bailarines estaba constituido por chicos y chicas de la FCSD y por una persona en silla de ruedas.

El alma de las coreografías
La fundadora de esta organización, Mireia Garzón, estuvo unos años en Londres colaborando como bailarina en el Chelsea Ballet y cuando volvió decidió crear una agrupación parecida.

Cada año solíamos preparar un espectáculo nuevo, con coreografías y argumentos teatrales diferentes.
De septiembre a diciembre aprendíamos las coreografías y los colaboradores se ocupaban de la parte teatral. Para cada una de ellas realizábamos el vestuario, el decorado y el attrezzo.

Solíamos hacer cinco actuaciones por temporada y de enero a junio las representábamos en distintos centros.

También hacíamos una actuación al mes que no era abierta al público y cada temporada hacíamos una benéfica a la que todos podían asistir y así mostrar a amigos y familiares nuestro trabajo, con ella recaudábamos fondos.

Con el baile a todas partes
Actuábamos en diferentes sitios como en el hospital Sant Joan de Déu la tarde de Reyes, en el centro de la Farinera del Clot, en las fiestas de la Mercè, en el Palau de la Música, en Can Brians 1 y 2 (centros penitenciarios ) o en residencias y en aldeas SOS.
Además de las actuaciones también hacíamos talleres en los que llevábamos a cabo distintas actividades como seguir el ritmo y bailar dejándonos llevar por los sentimientos.

Las personas de esos centros se esforzaban mucho y lo hacían bien además de divertirse.

Para mí fue una experiencia increíble y muy difícil de olvidar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *