Sombras en la noche

A través de la oscuridad de esa tenebrosa
y fría calle el viento silbaba transmitiendo
así una suave melodía de violines.

En medio de esa helada noche un transeúnte
perdido en la nada anhelaba encontrar a su
amada.

Ya la sentía cerca, por cada paso una presencia le acechaba,
el palpitar de su corazón daba señas
de que no tardaría de estar frente a ella.

De repente se deja ver una sombra de una bella dama
que irrumpe en mitad de esa oscuridad
sin estrella alguna.

Una silueta dibujaba a través de sus andares
de bellos ojos cristalinos que deslumbraba
a través de su más que intensa mirada.

Esos bellos cabellos que bailaban al compas de la brisa
de la que en cada movimiento de su perfecta anatomía
soltaba esa melena rubia.

Como cantos de sirena alzaba de su voz
llamando a aquel transeúnte , por más que
la ollera no conseguía dar con ella.

De pronto una mano femenina que se posaba en la de él,
una extraña sensación le rizaba su piel
ese sentimiento de amor hacia ella no tardaba en florecer.

Sin saber cómo tenía la imperiosa necesidad
por dejarse llevar por esa dulce miel que le
transmitía los labios de ella.

Pues ya la tenía delante, su alma se vio
apoderada por esa sombra con la que
durante toda esa noche se vio perseguido.

Estando ya con su ansiada amada desde la
orilla del mar fueron testigos de cómo esa
oscura noche se perdía allá en el infinito.

Sus almas se unían en una sola, al tiempo
que en las miradas de ambos se reflejaba
el más hermoso amanecer.

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