Almas gemelas

Como dos gotas de agua en la inmensidad de los océanos,
dos cuerpos unidos en un solo corazón,
como los polos opuestos que se atraen intensamente.

En medio del firmamento tan solo las dos más bellas estrellas
que iluminan un solo camino,
el que nos lleva a encontrar un único destino.

Sobre esa fina arena acechan dos olas muy parecidas que te
arrastran a través de la melodía de ese canto de sirenas.
A través del silencio una sola voz irrumpe desde la nada,
te llega como la misma brisa del viento que hace eco entre las ventanas.

Son dos los labios los que se impregnan de una sola dulzura,
las sombras de dos seres humanos que juegan a encontrarse
al tiempo que comparten un mismo sentimiento.

Un mismo sol que tras su resplandor dejan al descubierto
un mismo cielo azulado.
Dos gaviotas sobrevolando juntas
y en las que se van dejando ver de entre las nubes.

Porque a través del amor eterno seguimos las pistas de la
la otra parte de nosotros mismos,
con ella llegaremos a compartir nuestro día a día.

La felicidad de saber que esa otra parte de nuestro ser estará ahí,
que nunca nos fallará, que nos lo dará todo
para hacer que nuestras vidas sean más plenas y completas
viviendo una sola aventura.

El pensar que mientras compartimos eternamente todo
aquello que sentimos por esa persona amada,
con la que tenemos en común un hilo conductor
con el que nuestras almas cogidas de la mano
se convierten en almas gemelas.

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