SIRENA AL ALBA

Andaba.
Pensaba.
No tenía otra cosa en la cabeza que amar.
Pero no podía amar.
Solo cantaba a lo desconocido.
A la música que me venía de lejos
y me murmuraba,
en una luz de violetas.
Tenía la mirada en otro sitio.
El corazón dejaba de latir.
¿Había sido en otra vida una sirena?
Era como si mi alma hubiese muerto triste en una vía.
Y no solucionaba mi vida.
Paseaba con la vista al infinito.
Mientras que mi cuerpo cayó
en unos arbustos de lavanda que crecían por ahí.

Lloré.
¡Sí, lloré!
No podía hacer nada más.
Mi mente, mi pensamiento murió allí.

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