Una lágrima

Una lágrima crece y humedece

en mi ojo de marfil

mientras se desliza y desplaza

plácidamente y suavemente,

por el rostro de mi cara.

Mientras tanto algo crece dentro de mi ser

tristeza, miedo, desconsuelo y terror hacia mí.

Esa lágrima que aún camina por mi rostro

y que me llama a gritos

y me dice:

¡Ven conmigo! ¡Ven conmigo!

Y yo involuntariamente

me deslizo junto a ella

me dejo llevar por su

belleza, encanto, elegancia y tristeza.

Yo le pregunto: ¿a dónde vas?

¡No me dejes!

¿Qué será de mí sin ti?

¡No te vayas todavía!

¡No te alejes de mí!

Y en cuanto empiezo a dejar de verte

y a lo lejos percibo algo de ti

no sé si es tu rostro

no sé si es tu alma

pero no consigo poder llegar a verte

¡Quiero saber dónde estás!

Y en cuanto me doy cuenta

te separas de mí

y caes tendida al suelo

y te expandes sin quedar ni rastro de ti.

Me desconsuela saber que te perdí,

que ya no puedo estar junto a ti.

¿Dónde estás?

¡Ven junto a mí!

No podré llegar a verte

pero sí que quiero recordar

cuando estuviste junto a mi.

Estés allá donde estés, piensa en mí.

Yo lo haré siempre porque

tu compañía, tu gratitud y tu gran estima

fueron mucho para mí.

Por eso no podré olvidarte nunca jamás.

Gracias por existir.

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